Al conocer la noticia mi primera reacción fue de sorpresa, pero francamente positiva y esperanzada. Ya fui testigo, muchas veces, de muy buenas ideas que han terminado en fracasos por ser mal implementadas o incluso por no haberse puesto en práctica jamás... Algunas veces por falta de previsión, por falta de consensos y apoyos, de perseverancia o hasta por malas intenciones. Muchas veces fueron sólo promesas... Tantos caminos sin salida, tantos finales abiertos van creando un callo en la credulidad. Una buena idea no es sinónimo de un buen final; es una condición necesaria pero no suficiente. Por eso no me atrevo a pronosticar un resultado final ni aventurar de qué manera este proyecto llegará a impactar en nuestra calidad de vida. No conozco detalles ni letra chica. A veces me pierdo en las palabras.
Pero como siempre, se necesita un primer paso en la dirección correcta para empezar un camino, aunque después haya que hacer correcciones, esquivar obstáculos y regular el ritmo para no agotarnos y sostener una marcha aeróbica, sostenida.
Necesito y quiero creer que este proyecto, del que escuché hablar por primera en la voz de DNI City Bell y con el que pude colaborar mínimamente con alguna documentación (aunque con cierto escepticismo, lo reconozco), finalmente, puede ser el inicio de un proceso de concientización, de difusión y de discusión constructiva sobre los valores, hábitos, costumbres y calidad de vida que buscaron nuestros mayores cuando llegaron a estas tierras... y sobre cómo se han ido degradando en los últimos años.
Me siento con derecho pleno a desear vivir mejor, y a no tener que pelearme con un progreso impuesto, sino a participar activamente de la construcción del modelo de progreso que quiero, que queremos, para City Bell.
Ojalá este proyecto sea un paso firme en esa dirección.
(*) Vecino de City Bell. Integrante de DNI.
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