Imaginado para eliminar el cruce con barreras de 1 y 32, que de mantener su configuración actual se volvería virtualmente insalvable cuando los trenes pasen cada diez o doce minutos en ambas direcciones, el paso bajo nivel proyectado para el lugar por profesionales de la facultad de Ingeniería de la UNLP a pedido de Transporte de la Nación encendió un duro debate.
La obra, que cuenta con financiación asegurada por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por unos 300 millones de pesos, fue diseñada por la Unidad de Investigación y Desarrollo en Ingeniería Civil (UIDIC) de la Universidad Nacional. Pero un grupo de urbanistas, arquitectos, vecinos y dirigentes comunitarios planteó que la solución para el ingreso de los trenes hasta 1 y 44 era en cambio, un soterramiento de las vías.
Si bien diferentes especialistas sostienen que el soterramiento sería “económicamente inviable”, con un costo de al menos tres mil millones de pesos, sus defensores llevan adelante una activa campaña de promoción que no excluye la posibilidad de llegar a la Justicia.
De concretarse el paso bajo nivel, ambas manos de la avenida de Circunvalación pasarán, por separado, bajo las vías del ferrocarril eléctrico y la avenida 1. A esos breves túneles, con una altura de 5,10 metros, se accederá por rampas de unos doscientos metros, cada una con tres carriles, que se desprenderán hacia la izquierda de los actuales andariveles rápidos de la 32 y 532.
La Comuna e Ingeniería acordaron avanzar en los proyectos ejecutivos de otros tres pasos bajo nivel más, para plaza Alsina -1 y 38-, Gonnet -camino Centenario y 502- y Villa Elisa -a la altura de la calle 415 bis, acceso a la autopista Ricardo Balbín-.
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