“Urano y el tren”
Jorge Alberto Lombardi escribe: “Se llamaba Urano, como el Dios griego del cielo. Había llegado a La Plata a estudiar Medicina desde Bariloche. En realidad debería haberse llamado según los Dioses Esculapio ó Apolo ó Eros, porque sus pasiones eran la medicina, la música y el amor. La música que llevaba consigo permanentemente tocando el violín o tarareando y simulando que tocaba el instrumento mientras caminaba una calle o bajaba corriendo el Cerro Otto. El amor que emergía de todos sus actos de vida, especialmente para con su hermosa y dulce novia de Tolosa. Tolosa del otro lado de las vías, de 115 para allá. Pero ese allá en la década del 60 no era tan allá porque las vías del ferrocarril Roca podían ser traspasadas, en el tramo entre calle 40 y Estación Tolosa por numerosos cruces peatonales. Volvía Urano un atardecer de visitar a su novia, seguramente abstraído en su música y amor, imaginando una melodía acorde a ese estado espiritual. Esperó en el molinete, al costado de la vía, que pasara un tren y comenzó a cruzar. No advirtió que inmediatamente corría otro tren en sentido contrario. Miles de kilos de hierro lo hicieron trizas en un instante. El ferrocarril corriendo al mismo nivel que el peatón terminó con la vida de quien se preparaba para salvar vidas. Así será, cada vez más frecuentemente, si el ferrocarril sigue llegando a 1 y 44 en el nivel cero, si no se lo entierra entre Tolosa y Estación La Plata”.
EL DIARIO NO SE HACE RESPONSABLE POR LOS ORIGINALES QUE SEAN ENTREGADOS PARA SER CONSIDERADOS POR LA REDACCION .
SUSCRIBITE a esta promo especial