Estos últimos veranos han sido muy calurosos, aumentando año tras año el promedio de temperatura global en superficie. Los días muy calurosos se han extendido hasta semanas, poniendo en riesgo la salud de nuestras personas mayores y niños. También deberíamos pensar en nuestra producción alimenticia, sobre todo la hortícola, que tiene un límite de tolerancia para soportar estas condiciones extremas. Asociado a esto las napas freáticas sufren depresiones, es decir, se secan los pozos y disminuyen su caudal. En los últimos días experimentamos fuertes vientos y van apareciendo pequeños tornados dañando zonas suburbanas. Afortunadamente en nuestras costas no han tenido impacto. Las lluvias se han precipitado de manera torrencial, generando caudales por momentos considerables en nuestra ciudad y seguramente se verán incrementadas en las próximas estaciones.
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