TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Cine y boxeo

Por Redacción

Con el estreno de “Manos de Piedra”, sobre la vida de Roberto Durán, se confirma el eterno idilio entre el séptimo arte y el mundo pugilístico

Facebook indicaría que la relación entre cine y deporte es “complicada”: gran aliado de su hermano menor, la televisión, el cine ha intentado capturar la magia, pasión, complejidad y belleza de los cuerpos en movimiento desde su nacimiento, con resultados no siempre satisfactorios y frecuentemente estereotipados.

De hecho, el deporte rey, el fútbol, no ha coronado todavía, a más de un siglo de la invención de la narración cinematográfica, una película campeona. Muchos siguen señalando “Escape a la victoria”, adaptación anabolizada y americanizada de una historia real a cargo de John Huston y con Stallone como “arquero-Rambo”, como el gran clásico del deporte, pero, dirigida por un estadounidense, no se puede decir que se trate de una cinta que capture la pasión global por el hermoso juego y la imposibilidad de reducirlo a una fórmula matemática.

La saga de “Gol”, que buscó introducir el deporte rey al mercado estadounidense, también pecó de intentar llevar la narrativa norteamericana del triunfo épico y la espectacularidad al fútbol, introduciendo cameos de superestrellas y una historia remanida que cautivó poco y nada a la audiencia. Un mejor trabajo han realizado en ese sentido “The Damned United”, brillante biopic sobre Brian Clough; “Fiebre en las gradas”, basada en una de las mejores novelas de fútbol; el clásico “Pelota de trapo”, increíblemente actual; o la reciente “El 5 de Talleres”, del uruguayo Adrián Biniez, una película que destila fútbol argentino.

Y tampoco han tenido suerte en este respecto muchos otros deportes: el tenis permanece como un enigma para la pantalla grande, a pesar de tratarse de uno de los espectáculos que más favorece la televisión; el atletismo (con cintas como la mítica “La soledad del corredor de fondo”) ha tenido mejor suerte que la natación; y hay valiosas entradas en el cine sobre fútbol americano y béisbol, pero, por un lado, los deportes permanecen demasiado oscuros para el espectador global y, por otro, son un puñado de excepciones entre decenas de películas hechas con el manual de narración sobre la superación personal bajo el brazo.

Sólo tres películas en la historia del prolífico género han sido galardonadas con un premio a mejor película. Y dos son sobre boxeo: además de “Carrozas de fuego”, la primera “Rocky” (joya del realismo sucio de los 70 lejos del exceso de esteroides de sus secuelas) y “Million dollar baby” se llevaron el preciado galardón (en 1976 y 2004, respectivamente), confirmando el idilio de décadas que sostienen el noble deporte y la pantalla grande.

La trágica figura del boxeador, un romántico asociado habitualmente al fracaso y a los bajos fondos que ha resistido literalmente los golpes de la vida; el carisma de los protagonistas, maestros de la autopromoción adeptos a los excesos pero a la vez dueños de una disciplina espartana al borde de la automutilación; la simpleza del deporte, sin más que un puñado de reglas, la claridad de la batalla, mano a mano, y la metáfora trascendental del ring, solitario espacio donde se enfrentan los demonios personales por la supervivencia material y metafísica (”cuando suena la campana, te sacan el banquito y uno se queda solo”, decía Ringo Bonavena) constituyen elementos que convierten casi cualquier historia pugilística en obras que trascienden el género deportivo para transformarse en clásicos universales con los que casi cualquier espectador, hasta el más pacifista, puede sentirse identificado.

Después de todo, todos somos púgiles frente al destino que suele pegar sus implacables cross desde ángulos imposibles e invisibles: ante los golpes de la vida, suele sonar en nuestras cabezas, mientas nos preparamos para la rebelde resistencia, la música que Bill Conti inmortalizó en “Rocky”.

De rebeldías y resistencias se trata “Manos de piedra”, la cinta sobre la leyenda pugilística Roberto Durán, héroe nacional a los golpes de Panamá, que se estrenó el pasado jueves en la cartelera local.

“Gozar la música y estar en el momento. Reír en la tristeza. Para él, son cosas fundamentales. Esa es su historia. Reír, llorar y reír aún más fuerte. Entre esos dos extremos oscila la vida de Durán”, relató Edgar Ramírez, ascendente actor que interpreta al púgil forjado en las dificultades de la vida desde su más temprana edad.

La producción más grande de la historia de Panamá relata desde la infancia de “Mano de piedra” hasta sus enfrentamientos míticos con “Sugar Ray” Leonard, considerado por muchos el más grande boxeador de la historia: un juego de oposiciones entre talento y voluntad (y entre Estados Unidos y Panamá, claro) que no podría haber sido pergeñado de manera más perfecta por el más hábil guionista.

Se trata de la segunda cinta sobre Durán en el último año, luego de que ESPN produjera “No más”, y la enésima entrega en el lustro del subgénero pugilístico, que ha reverdecido con producciones celebradas como “El luchador”, “Ali”, “El huracán” o la reciente “Creed”, séptima entrega de la saga de “Rocky” que recupera la esencia de la primera parte (y también la sexta y subvalorada “Rocky Balboa”).

Todas cintas nominadas al Oscar que se suman al legado de “Toro salvaje”, el clásico de Scorsese considerado por muchos la epítome del cine pugilístico, y otros hitos como “El boxeador”, “La gran esperanza blanca”, “El campeón”, “Fat City” o “Somebody up there likes me”. Ningún otro deporte ostenta tantos clásicos en su haber: en el cine, el deporte rey es el boxeo.

De rebeldías y resistencias se trata “Manos de piedra”, la cinta sobre la leyenda pugilística Roberto Durán, héroe nacional a los golpes de Panamá, que se estrenó el pasado jueves en la cartelera local

La producción más grande de la historia de Panamá relata desde la infancia de “Mano de piedra” hasta sus enfrentamientos míticos con “Sugar Ray” Leonard

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD