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Por Redacción

Se recuperó de un polémico penal en contra y lo empató en el segundo tiempo

Por MARTIN CABRERA
COMENTARIO

Estudiantes dio otra muestra de carácter. En desventaja por un injusto penal que sancionó Diego Abal en el primer tiempo, de visitante y un tanto incómodo en su juego con relación a otros partidos, sacó pecho, se puso de pie y logró empatarle a River 1-1, para seguir puntero (le sacó 5 puntos a Newell’s) y para estirar a 20 sus partidos invicto.

No fue la mejor producción del equipo de Nelson Vivas, pero está claro que el empate es un muy resultado, teniendo en cuenta el lugar que ocupa en la tabla, el rival de peso que se sacó de encima y que lo consiguió en uno de sus partidos más flojos desde lo futbolístico.

Esta vez Estudiantes fue un equipo con todas las letras. Y un equipo conducido por un técnico, que no le tembló el pulso para sacar a Solari y Aguirregaray para mandar a Tití Rodríguez a jugar como lateral por la izquierda y poner a Jeisson Vargas por derecha, como extremo. Dos variantes tan interesantes como productivas.

El partido arrancó torcido para el Pincha, que sufrió en el medio el manejo de pelota por intermedio de Andrés D’Alessandro, Pity Martínez y la movilidad de Sebastián Driussi. Desde el medio para adelante el local manejó el balón y el campo. Pareció tener dominado el partido, pero sin remates de peligro ni llegadas como para marcar en el anotador. Fue un dominio más territorial que otra cosa.

Sólo dos veces hizo levantar a la platea: cuando Alario cabeceó solo debajo del arco y cuando un minuto después D’Alessandro remató desde afuera, pelota que se fue a 3 centímetros del palo derecho de Daniel Sappa.

En la semana Marcelo Gallardo había dicho: “Estudiantes ataca poco, pero lastima”. Tenía razón: llegó tres veces hasta el arco de Augusto Batalla y casi convierte. Primero Solari reventó el travesaño de cabeza, luego el mismo Solari le pifió a la pelota adentro del área ingresando por derecha y más tarde Carlos Auzqui remató por arriba del travesaño desde afuera del área.

Parecía que el primer tiempo iba irremediablemente al descanso en empate 0-0. Pero una mala salida de Daniel Sappa con sus pies complicó al Chavo Desábato, que perdió la pelota en el lateral. Sacó rápido River y una asistencia para Camilo Mayada acabó en penal. El defensor se tiró al piso tras el leve contacto con Desábato, que volvía, y Diego Abal sancionó un polémico penal que Lucas Alario convirtió en gol, para el delirio y desahogo de los hinchas locales y para desatar la furia de los jugadores de Estudiantes.

El segundo tiempo arrancó con dos cambios de Vivas que sorprendieron a River. Primero Juan Cavallaro reemplazó a Solari y tres minutos después Jeisson Vargas a Matías Aguirregaray. De inmediato, una mala salida del paraguayo Moreira la aprovechó Carlos Auzqui, que habilitó a la derecha a Vargas, centro al segundo palo y el mismo Auzqui, de cabeza, estableció el empate. Silencio en Parque Patricios y comienzo de otro partido, más a la medida de Estudiantes, más cerrado y con dos equipos que lentamente se fueron conformando.

River lo buscó por izquierda, a la espalda de Tití Rodríguez que pasó a marcar la punta como en sus inicios en Inferiores. Pero por allí nunca logró desnivelar. Ni siquiera con D’Alessandro, Driussi, Pity Rodríguez, Marcelo Larrondo y Rodrigo Mora en cancha.

El Pincha le bajó la persiana al partido. El ingreso del Chapu Braña por Damonte fue lo último. Tuvo más la pelota, creció en su juego Ascacibar y se topó con un rival que lo respetó mucho. Empate tácito.

Todo el calor que había bajado desde las tribunas se empezó a enfriar. El hincha de River empezó a darse cuenta que a su equipo le falta mucho, que hay jugadores con problemas físicos y que si no había podido marcar en su mejor momento difícilmente lo hiciera en el final. Por eso aquel “para ser campeón hoy hay que ganar” derivó en un murmullo, mitad fastidio y mitad conformidad.

Estudiantes pasó otra batalla y salió de pie. Sumó de visitante, sigue invicto, estiró la diferencia con los de abajo y está cerca de llegar al receso como uno de los candidatos para dar el zarpazo el año que viene. Tiene un plantel corto pero muy bien trabajado. Y por eso se permite una sonrisa aun después de un partido no del todo bueno.

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