La coyuntura económica y fiscal está demorando una proyectada reforma impositiva.
Desde Hacienda y Finanzas, Prat-Gay apuntaba a una reforma progresiva y simplificadora con beneficios tanto para el Gobierno, como para los contribuyentes.
Lo cierto es que esta iniciativa, por ahora quedo en el freezer a la espera de que los tiempos políticos y económicos acompañen.
Si bien se busca que en un año electoral no es políticamente correcto librar a empresas privadas de más impuestos, el otro mayor impedimento pasa porque la plata no alcanza.
Lo cierto es que las reformas se demoran, para algunos optimistas hasta marzo del 2018 y otros para dentro de casi dos años.
En la Casa Rosada, en cambio, apuntan al equilibrio fiscal para seguir bajando el costo de capital.
En Hacienda hacen equilibrio: allí reside la Comisión para la Reforma Tributaria, empujan un mayor crecimiento a través de una baja de tasas -que Federico Sturzenegger, en el Banco Central, aún no avala- y quieren mantener su pauta de déficit fiscal de 4,2% para 2017. La Comisión se reúne cada semana. De los encuentros, coordinados por el economista Nadín Argañaraz, participa muchas veces el ministro Alfonso Prat-Gay. Allí están aún en una etapa de “diagnóstico”. La idea de la Comisión es proponer una reforma “progresiva, simplificadora y que promueva el desarrollo social”.
En este contexto, los números de la recaudación no ayudan.
Desagregando el crecimiento por origen económico, tanto los ingresos por impuestos relacionados a la actividad económica y los impuestos relacionados al comercio exterior presentaron crecimientos de 17,1% y 19,2% respectivamente, marcando fuertes caídas reales.
MERCADO LABORAL
Segùn Economìa & Regiones, la recaudación fue sostenida por el crecimiento de 32,8% de en los aportes y contribuciones del mercado laboral y se verificó un fuerte incremento en la categoría “resto” debido a la aparición de recaudación ligada al sinceramiento fiscal.
Asì, el impuesto a las Ganancias presentó una recaudación de $35.685 millones, creciendo un 8,0% en la comparación interanual.
En este caso, se mantiene la comparación frente al año anterior en los que se registraba una alta recaudación de las retenciones por ganancias sobre “dólar tarjeta” y “dólar ahorro”.
Se espera que este tributo sostenga este ritmo de crecimiento hacia fin de año, como consecuencia de la desaceleración esperada de la caída de la actividad.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) interno creció al 20,4% y alcanzó una recaudación de $34.610 millones.
La tasa de crecimiento en términos reales resulta negativa por la caída en el consumo y por el régimen de liquidación trimestral de este impuesto para las pymes.
Por su parte, el Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios también se desaceleró tras haber recaudado $11.237 millones, incrementándose 28,0%
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