Las denuncias efectuadas desde el propio interior del Hogar Materno Infantil “Arrullos”, ubicado en las calles 8 y 66 de nuestra ciudad, donde se encuentran alojadas madres menores junto a sus hijos, generaron repercusión y preocupación. Por la gravedad de las mismas, y por la celeridad que reclama la situación.
Como ya reflejara EL DIA en su edición del sábado, las irregularidades denunciadas por los propios empleados del lugar y avaladas por vecinos y por voceros de la comisaría 9º, con jurisdicción en esa zona, resultan alarmantes. Y van desde aspectos edilicios serios hasta, lo más grave, lo que sucede con las propias internas.
Sobre lo primero, fuentes del ministerio de Desarrollo Social bonaerense informaron que “se está trabajando en la recuperación del edificio, luego de años de abandono y en las obras de reparación del servicio de gas con la empresa prestadora, para reestablecer el servicio lo antes posible”. Y sobre la situación de las internas, el tema más urgente, se señaló que “se están analizando los pasos a seguir y a la brevedad habrá novedades. Hay que tener en cuenta que se trata de menores que están atravesando una situación ya de por sí difícil. Pero serán medidas muy concretas”.
LAS ACUSACIONES
Como se sabe, las acusaciones que formularon los asistentes de minoridad que trabajan en el Arrullos van desde nenas con ataques que no son atendidas hasta agresiones entre sí y hacia los empleados del lugar.
También se destacó la presencia de varones en el interior del centro, fuera del horario de visitas, y hasta la repetida fuga de chicas.
Las menores alojadas en el Hogar son madres adolescentes en situación de vulnerabilidad, con problemas de adicciones, que han sufrido violencia de género o abandono del hogar.
Actualmente, el Hogar está a cargo de empleadas, ya que la directora del establecimiento se encuentra de vacaciones. “Es un tema que también se está analizando”, señalaron ayer las fuentes de Desarrollo Social.
Uno de los temas que más preocupa, según se indicó, es el del consumo de drogas, por tratarse, justamente, de chicas en recuperación.
Sobre esto, una de las empleadas señalaba que “las chicas vuelven pasadas de droga después de varios días sin que nadie supiera nada de ellas. Nosotras tratamos de ayudarlas para que dejen de tomar cocaína, pero ellas deberían estar protegidas por el Estado”.
Otro punto altamente conflictivo es el de las agresiones. Según se denunció, actualmente hay una asistente con carpeta médica luego de recibir varios puntazos con un cuchillo tramontina efectuados por una de las chicas allí alojadas.
El tema se repite muy a menudo y de acuerdo a lo denunciado, el motivo siempre es el mismo.
“Pasa que se quieren ir con otros chicos en situación de calle que las vienen a buscar, que a veces entran al hogar fuera del horario de visita y que incluso les pasan cosas a través de las ventanas que dan a 66 para que nadie controle qué es lo que las nenas reciben. Esos pibes suelen estar en los alrededores del hogar aspirando pegamento y totalmente dados vuelta”.
La situación que se vive en el Hogar Arrullos no sería, con todo, la única de su tipo. Según las conclusiones de un informe reciente del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud, que relevó varios hogares de nuestra región, entre ellos el Arrullos, “en casi todos los casos se trata de instituciones que se caen a pedazos, con trabajadores sin capacitación suficiente, con falta de equipos técnicos y con edificios donde sobran las carencias”.
Ayer, ante este panorama, los voceros del ministerio de Desarrollo Social bonaerense, de donde dependen estas entidades, señalaban que “son muchos años de deterioro y se está trabajando para revertir esta situación muy rápidamente”.
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