La Iglesia consideró que es “impostergable escuchar la voz de pibes con epilepsia refractaria que en el aceite de cannabis encuentran medicina y que le corresponde al Estado proveerla gratuitamente”, pero ratificó el rechazo de la Iglesia a las “políticas liberales que reclaman el derecho de cultivar, tener o consumir drogas”.
Los delegados diocesanos cuestionaron también la perspectiva represiva para abordar el problema del consumo de estupefacientes. “La respuesta que se sigue dando es con un fuerte enfoque en la represión a los sectores más vulnerables, basta con comparar el presupuesto del ministerio de Seguridad con el de la Sedronar; si no ofrecemos oportunidades no alcanza con perseguir al narcotráfico”, alertaron.
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