Orgullo histórico de una ciudad planificada de acuerdo con criterios ambientales adelantados a su tiempo, el arbolado platense sigue en retroceso, sometido al maltrato y la depredación. En las últimas semanas, nuevas intervenciones brutales generaron quejas de vecinos, y la llegada del calor puso de manifiesto la ausencia de sombra en tramos céntricos podados meses atrás por el municipio.
A pesar de que la época propicia para ejecutar las podas terminó hace rato, las motosierras siguen zumbando en los barrios. Durante las semana que pasó, quienes pusieron el grito en el cielo fueron algunos de los vecinos de la calle 493 entre camino Centenario y 14 bis, que vieron cómo los frondosos ejemplares alineados junto al alambrado del club Santa Bárbara -cerco instalado a un par de metros de la calzada- quedaron reducidos a su mínima expresión.
“Los árboles están en el predio del club pero eso no quita que hayan hecho algo increíble” advirtió una de las vecinas de ese sector de Gonnet: “hace poco hicieron lo mismo con los árboles en el club Banco Provincia; es una pena que no se respeten la época de poda ni la técnica; una cosa es sacar las ramas secas o peligrosas y otra este desastre”.
Las elevadas marcas térmicas de los últimos días dejaron en evidencia la carencia total de cobertura forestal en varios tramos del microcentro, como consecuencia de los polémicos criterios de poda que aplicó la Comuna; el de diagonal 74 entre plazas Moreno e Italia es uno de ellos, cinco cuadras de densa actividad comercial y movimiento peatonal que fueron despojadas de sombra.
Los ejemplares de plátanos cuyas copas configuraban hasta el año pasado uno de los paseos más singulares de la Ciudad, ahora pugnan por recuperar su salud y su follaje. Lo mismo ocurre en diagonal 73 entre plazas Rocha y Moreno, y en la avenida 60 entre 1 y 6.
criterios cuestionados
Oportunamente, desde la secretaría de Espacios Públicos y Gestión Ambiental, que dispuso las tareas por medio de la dirección de Espacios Verdes, se dijo que las intervenciones buscaban “controlar el crecimiento de las especies, otorgándoles estructura resistente, mejorando su nutrición y equilibrio radicular, y estimulando el crecimiento futuro de sus flores y frutos”.
También se habló del retiro de “ramas que en algunos casos superan los 300 kilos”, para describir la envergadura de los cortes. Días después, desde la misma dependencia a cargo de Juan Ignacio Martínez Ayerra se anunció una “reforestación” de calle 49 entre 7 y 10, de la que destacó el “pequeño porte” de las especies plantadas en un sector donde la carencia de arbolado es casi total.
Ayerra aclaró que sólo se plantarán unos doscientos retoños porque “no contamos con la logística necesaria para el mantenimiento de una cantidad mayor”. En este contexto, con la pérdida de miles de metros cúbicos de follaje por podas y una reposición escasa y arbustiva, el balance ambiental platense tiende al rojo en el área de mayor contaminación, tanto atmosférica como sonora y térmica.
Así lo destacaron expertos en paisajismo e ingeniería forestal como el docente, autor e investigador Alfredo Benassi, quien caracterizó las drásticas podas de diagonales 73 y 74 como “innecesarias” y advirtió que “hay que plantar, conducir y renovar, pero buscando no gravitar en el bioclima de manera negativa; es una pena que se orienten dineros públicos hacia acciones que no sólo no suman sino resultan perjudiciales”.
Desde el ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense se subraya que “la poda no es un proceso natural, por lo tanto puede considerarse como una agresión”, y se aclara que “un árbol que no sufra coacciones especiales en su expansión aérea o subterránea, y que no presente señales de debilidad o de ataques parasitarios, no necesita ni debe ser podado”.
La cartera señala también los criterios técnicos que se deben contemplar “cuando se deba recurrir a actividades de intervención motivadas por razones de seguridad, sanidad y en algunos casos estéticas”.
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