A mediados de agosto, cuatro menores quedaron involucrados en la causa que se abrió tras el intento de robo y vandalismo ocurrido en las instalaciones de la iglesia San Cayetano, en 44 entre 29 y 30. Fue el antecedente más reciente, en el que tres adolescentes de 17 años y uno de 14, quedaron imputados por “hurto por escalamiento”, después de que agentes de la Policía Local los descubrieron “llevándose pertenencias” de la entidad.
No obstante, el cura párroco de esa iglesia, Ricardo Solá, desmintió a este diario que haya existido algún ilícito o acto de vandalismo.
Pero de acuerdo a lo que figura en la denuncia, los policías que caminaban por la calle 43, en dirección a 29, vieron a varios jovencitos “saltando un portón de aproximadamente 2.30 metros de chapa (del predio que comparten la iglesia y el colegio)”, y decidieron interceptarlos.
Ya el año pasado las autoridades eclesiásticas reconocían que muchos templos, fundamentalmente los que se encuentran en los barrios más alejados del centro, modificaron los horarios de misas para que los fieles no tengan que manejarse en horarios con poca luz.
Además avanza la tendencia de colocar rejas para que, fuera de los momentos en los que se ofician las celebraciones, los creyentes puedan rezar viendo los símbolos religiosos desde afuera del templo.
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