El episodio del Audi negro simboliza, de alguna forma, el grado de agresividad y de violencia que se sufre en la vida cotidiana. El intento de “pasar por encima” al otro, en este caso al que representa la autoridad, el control, es un claro síntoma de las patologías que afectan a la convivencia urbana.
No parece haber en este episodio nada muy distinto de lo que se vive en muchos hospitales, donde médicos o enfermeros son víctimas frecuentes de ataques y desbordes; o de lo que ocurre en las escuelas, donde la violencia forma parte del paisaje habitual.
El caso del atropello a una agente de tránsito y a otra mujer tiene una cuota de violencia desaforada, de desproporción y de abuso, que está cerca de provocar escalofríos. Cuesta digerir que tanta violencia pueda estallar en cualquier esquina y que cualquiera pueda quedar tan indefenso e impotente frente a la irracionalidad del atropello.
SUSCRIBITE a esta promo especial