La fiesta de asunción del presidente electo de EE UU, Donald Trump, no es apta para todos los bolsillos y se cotiza en alza. Mucho menos para el de los “Joe Six Pack” (un modismo para definir al hombre promedio en el país del norte)), los marginados que llevaron al republicano a la Casa Blanca. El comité que organiza la ceremonia, que tendrá lugar el 20 de enero, ofrece un acceso “de primera clase” a ricos donantes dispuestos a desembolsar más de un millón de dólares para participar de “eventos exclusivos”, que incluyen una “cena a la luz de las velas” con la “presencia especial” del mandatario electo, su esposa Melania, el vicepresidente Mike Pence y su esposa Karen.
Las contribuciones se utilizarán para pagar las fiestas, que demandarán, según lo estimado, entre 65 y 75 millones de dólares. A cargo de los contribuyentes de impuestos, en cambio, estarán la seguridad y la jura de Trump. El diario The Washington Post y la organización sin fines de lucro Center for Public Integrity tuvieron acceso al catálogo de privilegios: por si la cena a la luz de las velas no bastara, los organizadores incluyeron en el paquete de ofertas cuatro tickets de ingreso a un “leadership luncheon” (almuerzo de liderazgo) con “miembros del nuevo gobierno y los jefes de la Cámara y el Senado”.
Si la idea de los hombres de negocios es presentar a sus esposas e hijas a Melania, Ivanka y Tiffany Trump, será un sueño cumplido: el ticket “todo incluido” comprende ocho lugares en la mesa de un “ladies luncheon” (almuerzo de mujeres) con “las mujeres de la nueva First Family”. El folleto con las “ofertas” desató una polémica en las redes sociales. Hace ocho años, el actual presidente, Barack Obama, había impuesto un techo de 50 mil dólares para las donaciones individuales. Y el mismo Trump ganó el pasado 8 de noviembre con la promesa de “drenar el pantano”, liderando un gobierno inmune a las presiones del “uno por ciento”, la clase más pudiente de EE UU.
El Washington Post hizo notar que el precio de las fiestas se conoció mientras el futuro presidente llamaba a ser parte de su proyecto a Steven Mnuchin y Wilbur Ross, dos empresarios que contribuyeron generosamente a su victoria.
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