El tiempo acompañó. El fin de semana estuvo soleado y caluroso en la Costa. Miles de familias pudieron disfrutar la playa y vivir un anticipo del verano que todavía no empezó. Pero la escapada del fin de semana largo tuvo y tendrá una contracara: los embotellamientos en algunos tramos de la Ruta 2, que convirtieron el viaje de ida, y seguramente convertirán al de vuelta, en poco menos que una pesadilla.
Por un lado, los operadores turísticos coincidieron en hacer un buen balance del que fue el último fin de semana súper largo del año antes del comienzo de la temporada. Hubo altos niveles de ocupación en casi todos los lugares de la Costa.
La gente que se fue a Mar del Plata, Pinamar, Villa Gesell o San Bernardo ( por citar algunos de los destinos con mayor demanda) encontró la recompensa de un buen tiempo para disfrutar la playa. Las noches también fueron agradables e invitaron a la salida en lugares con espacios al aire libre.
Pero el viaje en la ruta fue, para muchos, un calvario. Quizá por eso se notaba ayer sábado un importante movimiento de en dirección a Buenos Aires y La Plata. No han sido pocos, aparentemente, los que decidieron acortar la estadía un día para evitar una vuelta traumática que se anticipa para hoy.
Hubo casos de familias que demoraron hasta once horas para completar el trayecto de Buenos Aires a Mar del Plata.
La Ruta 2, además, muestra un déficit importante de mantenimiento en algunos tramos y trabajos demorados en otros sectores.
La pregunta que todos se hacían ayer en la Costa es cuál sería el mejor momento para emprender el regreso. Nadie tenía la fórmula mágica. Todo indica que no será sencillo esquivar los embotellamientos, al menos en algunos puntos críticos de la autovía.
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