Mientras el universo cinematográfico de DC se desmorona con cada entrega, abucheada por la audiencia y la crítica, el mundo televisivo de la misma comiquera causa furor en todo el mundo. Incluso, por encima de su archinémesis, Marvel: la rival brilla en el cine con éxito tras éxito en la pantalla grande, pero el formato serial no ha sido bien recibido en su versión para cable (“Agent Carter”, “Agents of SHIELD”) mientras que en las series producidas por Netflix ha conseguido lauros críticos pero no masividad, hasta convertir a ficciones como “Daredevil” en productos de culto.
DC demuestra, en cambio, en sus apuestas junto a Warner para TV, que la masividad es posible en el género: con sus ficciones no sólo apuntan a un público joven o especializado sino que con su tono clásico, fuertemente inspirado por las primeras películas de Superman y los seriales originales de superhéroes, entre la comedia y la acción, ha conseguido gran e impensado éxito.
De hecho, el crossover “Invasión”, ya emitido en EE UU, le dio al canal su semana más vista en seis años. Toda una lección para su contraparte cinematográfica, que buscó riesgo y oscuridad y terminó alienando a una audiencia que estaba muy dispuesta a asistir al aterrizaje de DC en la era de oro de los superhéroes cinematográficos.
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