Por
Ezequiel FernAndez Moores
Por un lado, estaba el histórico victimismo catalán, alimentado en estas horas porque Barcelona sospecha del sorteo de la Champions que arrojó al peligroso PSG como próximo rival. Por otro lado, estaba también el hecho de que Leo Messi es argentino. Podíamos exagerar entonces cuando sugeríamos que se había iniciado en España una campaña para echar a Messi del Barcelona. Que, como Florentino Pérez no pudo llevárselo a Real Madrid, usó todo su poder e influencias para que Leo terminará yéndose de España ante el acoso del fisco. La supuesta campaña incluía al gobierno español. Porque había que darle también un aleccionamiento a tanto deseo de independentismo catalán. Golpear a símbolos como a Messi y el propio Barcelona. El club lanzó una desafortunada campaña para defender a su estrella. “Leo –llegó a tuitear su presidente, Josep María Bartomeu-, quien te ataca a tí, ataca al Barca y a su historia”. Sonaba exagerado. Hasta ahora que nos enteramos que Cristiano Ronaldo, el símbolo de Real Madrid, otra vez Balón de Oro, evadió supuestamente mucho más dinero que Messi (150 millones de euros). Y que la evasión fue descubierta por la prensa, no por Hacienda.
Doce periódicos europeos reunidos en la red European Investigative Collaborations (EIC) iniciaron en diciembre la publicación de Football Leaks, la fuga de documentos más amplia de la historia del deporte. El semanario alemán Der Spiegel obtuvo 18,6 millones de documentos sobre los trapos sucios del fútbol. Trabajó con ocho informáticos seis meses. Y se asoció a otros siete medios: Mediapart (Francia), The Sunday Times (Inglaterra), Expresso (Portugal), El Mundo (España), L’Espresso (Italia), Le Soir (Bélgica), NRC Handelsblad (Holanda) y The Black Sea (Rumania). Los documentos más importantes desnudan un entramado de sociedades (Gestifute, Polaris y MIM) en Irlanda, Islas Vírgenes Británicas, Panamá y Suiza creado por el superpoderoso agente portugués Jorge Mendes para ayudar a sus jugadores a evadir unos 188 millones de euros. De ellos, 149,5 millones serían de Cristiano Ronaldo. El crack portugués pagó en ese período 5,6 millones de euros al fisco cuando debería haber abonado algo más de 70 millones. La investigación afecta a otros jugadores representados por Mendes (los colombianos Radamel Falcao y James Rodríguez, los portugueses Pepe y Fabio Coentrao). Y “todo –afirma Mediapart- “con la participación financiera, o bien con la complicidad, del club más grande del mundo, Real Madrid”.
Diarios de renombre que en España dedicaron portadas al caso Messi (El País, Marca y AS) casi ignoraron esta nueva denuncia. ¿Cómo olvidar las tapas de julio pasado, cuando Messi y su padre fueron condenados a 21 meses de prisión? Fue por evadir 4,1 millones de euros al no declarar 10,1 ingresados entre 2007 y 2009. Las preguntas se multiplican: ¿por qué Hacienda no investigó a Ronaldo si el portugués lideró siempre las listas de Forbes de los jugadores que más dinero reciben por publicidad? ¿Por qué en un caso anterior que afectó a Real Madrid, el DT José Mourinho recibió apenas una sanción fiscal y en cambio Messi (por un delito similar) fue condenado? ¿Por qué un caso fue secreto y otro tapa de los diarios? Hacienda informó oficialmente que, tras las denuncias de Football Leaks, abrió una causa contra tres exjugadores de Real Madrid (Xavi Alonso, Ángel Di María y Ricardo Carvalho). Y dijo que investiga a otros dos (Fabio Coentrao y Falcao). ¿Por qué no hay informes oficiales sobre el caso de Ronaldo, cuando ya la prensa publicó hasta la foto de la sociedad que usa el portugués en Islas Vírgenes Británicas, ubicada sobre una farmacia?
El juez de Madrid Arturo Zamarriego prohibió que Football Leaks siga publicando sus denuncias. Amenaza con aplicar penas de hasta cinco años de prisión. Aceptó un reclamo de Senn Ferrero. Es el bufete que trabajó para Real Madrid y que denuncia que los documentos de Football Leaks fueron robados en un ataque informático y que su difusión atenta contra ”el honor” y ”la imagen” de sus clientes. “Quien no debe –se defendió Ronaldo-, nada teme”. Mendes, que a través de la firma Doyen había intentado silenciar la causa judicial en Portugal, publicó ahora un documento de Gestifute para demostrar que Ronaldo, si bien no tiene residencia fiscal en España, cumple igualmente con sus obligaciones. Pero el documento, que declara que Ronaldo tiene en el exterior un patrimonio de 203 millones de euros, habla de 2015 y no de 2011-13, el período denunciado por Football Leaks.
La filtración desnuda otras prácticas “non sanctas”. Sospechosos vínculos entre técnicos y representantes para beneficiarse con la compra de jugadores. Comisiones insólitas del agente de Paul Pogba. Y muestra también de qué modo las estrellas cobran “derechos de imagen” (que tributan menos) a veces disfrazados de salario y a través de sociedades radicadas en paraísos fiscales, una operatoria alentada por los clubes, también favorecidos. Hay menciones para jugadores y agentes argentinos, desde Javier Pastore a Gonzalo Higuaín y desde Marcelo Simonian a Jorge Cysterszpiler. Además de Jorge Prat-Gay. El hermano del ministro de Hacienda y Finanzas Públicas preside desde hace cinco años Eleven, una empresa que representa al Kun Agüero y a otros jugadores. Otro funcionario, nada menos que Gustavo Arribas, director de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), sigue en el negocio ahora a través de su hijo, Ezequiel, apoderado en Latinoamérica de Stellar Group, la firma británica dueña del Deportivo Maldonado. El club uruguayo, según un informe reciente del diario Tiempo Argentino, es utilizado por Stellar para hacer triangulaciones en la compra y venta de jugadores, como sucedió con el exgoleador de Boca Jonathan Calleri.
Las estrellas de fútbol suelen ser santificadas o demonizadas según para dónde sople el viento. Se las sobreprotege la mayoría de las veces. Pero también, cuando la estrella cae en desgracia, se la usa para descargar en ella los problemas y frustraciones del país. Se los supone ciudadanos modelos. Ya sabemos que no es así. Que anotar goles bellos es simplemente (y nada menos) que eso: la capacidad de anotar goles bellos. Se entiende que, para zafar judicialmente, responsabilicen al padre o al agente o al club del eventual delito de evasión fiscal. Pero son mayores de edad. Tan responsables ante la ley como cualquier otro mortal. La trama de Football Leaks demostró que, al menos en un caso, sí hubo un jugador que resistió a la trampa. Hablo de Martin Odergaard, un supuesto Messi del fútbol noruego que Real Madrid fichó en enero de 2015, cuando tenía apenas 16 años de edad. Las crónicas lo destacaban como el triunfador de un “casting” efectuado entre decenas de clubes europeos. Hubo, por un lado, el tradicional acuerdo entre clubes (Real Madrid y Stromsgodset Football). Y, por otro, un segundo acuerdo entre Real Madrid y Hans Erik Odegaard, padre del menor. Según Football Leaks, Real Madrid y Senn Ferrero propusieron un esquema de cobro por “derechos de imagen”. El padre, prudente, se negó a ese segundo contrato. “De todos modos –argumentó Odergaard padre- mi hijo ya ganará mucho dinero, así que también es una cuestión moral sobre cuánto debe esforzarse en intentar ahorrarse algo de dinero de impuestos, cuando otras personas luchan más para pagar los suyos”.
El crack portugués pagó en ese período 5,6 millones de euros al fisco cuando debería haber abonado algo más de 70 millones
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