Nueve y media de la mañana. La actividad dentro de los tribunales penales de La Plata era la normal de cualquier día. Hasta que una serie de gritos sorprendió a todos y otra vez el tema de la inseguridad dentro de esa sede judicial fue el comentario obligado en varios despachos.
Un detenido, esposado por la espalda, trató de huir a la carrera, en el sector del edificio que da a la calle 57.
Según indicaron voceros del caso, el preso estaba en la Defensoría Nº 3, en el cuarto piso, cuando, en circunstancias que ahora se intentan determinar, alcanzó a zafarse de su custodia y, a los saltos por una escalera, llegó al ascensor que está ubicado frente a la cocina.
Sin embargo, como venía trastabillando y, con un penitenciario que trataba de darle alcance, terminó en el piso y acorralado.
“No hice nada”, “no hice nada”, gritaba el detenido, que vestía pantalón de gimnasia, campera azul y zapatillas blancas.
Mientras tanto, uno de los guardias le apoyaba una rodilla en la espalda y, a la espera de refuerzos, lo sujetaba con sus brazos para evitar que se levantara.
Pasado el susto inicial, unos instantes más tarde, entre varios custodios, se lo llevaron hasta la Alcaidía, en el subsuelo, y la situación retomó su normalidad habitual.
Según una versión, una agente del SPB que trabaja como correo se cruzó con el detenido mientras huía por la escalera y, le puso la traba, lo que le hizo perder la vertical y caer contra el elevador, donde finalmente lo atraparon.
RECLAMO
Sobre la cuestión de la seguridad en el edificio de los tribunales penales, hace pocos días el juez Emir Caputo Tártara, presidente del Tribunal Oral en lo Criminal IV de La Plata, se quejó por la falta de controles y dijo que “estamos expuestos a un ataque”.
“Quienes trabajamos aquí estamos en riesgo de sufrir un ataque, por lo que pedimos exhaustivos controles para evitar algún hecho similar en el futuro”.
El magistrado dio detalles sobre varios episodios de violencia, como el día en que un condenado a 19 años de cárcel por un abuso sexual, que había llegado en libertad al debate, sacó una hoja de afeitar y quiso cortarse el cuello.
También recordó la agresión que sufrió la secretaria del Tribunal, Mariana Arreche, por parte de un imputado, que entró a su despacho con un pedazo de vidrio.
Estos hechos definitivamente han activado la señal de alerta, al punto que se enviaron notas de advertencia a los encargados de la custodia y traslado de detenidos, que ayer a la mañana tuvieron otro día de furia.
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