BERLIN.- La sospecha de que un niño de 12 años, un germano-iraquí nacido en Alemania, pudo radicalizarse hasta querer atentar contra el mercado navideño de su ciudad agravó ayer la alarma en el país ante el poder de captación del yihadismo, sobre todo entre los menores.
El hecho de que, a causa de su temprana edad, no se le pueda considerar penalmente responsable de sus actos, no implica que no se trate de un delito, añadieron por su parte fuentes del Ministerio de Justicia.
La reacción del Gobierno de Angela Merkel siguió a las informaciones difundidas, en primer lugar, por el semanario “Focus”, acerca de dos intentos consecutivos de ese niño de atentar contra el mercado navideño de su ciudad, Ludwighafen.
El primer intento se produjo el 26 de noviembre, pero el artefacto que había preparado no se prendió. El 5 de diciembre, un paseante detectó una mochila sospechosa abandonada junto a un arbusto en las inmediaciones del ayuntamiento, entre el centro comercial y el mercado, dentro de la cual la policía halló un tarro de cristal relleno de material explosivo.
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