Consciente de las dificultades que ocasiona para la inclusión social tener determinadas marcas, como labio leporino, cicatrices por quemaduras o mastectomías, el médico Héctor Lanza recorre el país desde 1997 junto a su equipo haciendo cirugías plásticas reparadoras gratuitas, ya que, según asegura, “no hay manera de hacer salud si no se va casa por casa”.
“El sistema de salud siempre había dejado de lado a la cirugía plástica porque no hay urgencia o porque no hay riesgo de vida. Sin embargo, una persona con una malformación como labio leporino, con una marca severa por una quemadura o una mujer que tuvo que hacerse una mastectomía por un cáncer, tiene una vida mucho más difícil”, asegura Lanza, integrante del Programa Nacional de Cirugías Patria Solidaria que depende del ministerio de Desarrollo Social.
“Una mujer me dijo una vez -recuerda el médico- ‘yo sé que lo mío no es grave, pero si yo adjunto una foto mía a un currículum, entonces ni siquiera me llaman para una entrevista’. Nosotros hemos operado a niños con malformaciones en pueblos donde sus habitantes ni siquiera sabían de su existencia, porque hasta la operación sus padres los habían tenido escondidos. Y esto es algo ,ucho más común de lo que se cree”.
Entre otras patologías, este programa apunta a solucionar malformaciones congénitas, cráneo faciales, labio leporino, fisura de paladar, deformidades de oreja, malformaciones de miembro superior y mano, traumatismos faciales con sus secuelas, secuelas de quemaduras y cicatrices deformantes, reconstrucción y corrección de secuelas de cirugías oncológicas y traumas maxilofaciales.
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