El joven holandés Anthony van der Meer provocó que le robaran su teléfono móvil, al que previamente le había instalado un programa espía (spyware), en una especie de polémico experimento para rastrear los movimientos del ladrón y realizar con ello un documental, que publicó en YouTube.
“Después que me robaron el celular, me di cuenta de cuánta información y datos personales obtuvo el ladrón sobre mí de forma instantánea. Entonces, provoqué que me robaran otro celular, pero esta vez pre-programé el dispositivo con un spyware para seguir al ladrón”, escribió van der Meer el pasado martes en su canal de YouTube.
El corto -de una duración de 20 minutos- se llama “Find My Phone” y está disponible para ver con subtítulos en inglés.
“En Holanda se registran 300 reportes policiales por semana por robo de smartphones”, señaló el joven.
Además, consideró que no solo se trata de “perder un dispositivo muy caro”, sino también de que “un extraño tiene acceso a todas tus fotos, videos, mails, mensajes y contactos”.
En el documental, van der Meer explica cómo desarrolló la idea luego de que le robaran su primer celular mientras almorzaba en la ciudad de Amsterdam.
En el transcurso del film, sigue al hombre que le robó su segundo celular, al tiempo que lee sus mensajes y mira sus conversaciones en tiempo real.
Para su experimento, van der Meer utilizó un HTC One con una aplicación llamada Cerberus, con la que tendría acceso total al teléfono desde cualquier parte: podría hacer fotos, grabar video, activar el micrófono o recoger todo tipo de datos, como la localización o mensajes y contactos. Además, bloqueó el móvil para que no pudiese ser actualizado, evitando que la aplicación fuese borrada.
Tras varios intentos para que se lo robasen, consiguió que alguien se llevase el móvil trucado y así comenzar su estudio. Su ladrón no parecía ser alguien “profesional”, ya que durante un buen rato mantuvo el teléfono encendido.
Van der Meer usó Cerberus para grabar un corto documental sobre la vida del ladrón.
Los resultados de su experiencia fueron sorprendentes no solo desde el punto de vista de la privacidad: el director del documental reconoció que la idea que se hizo de esa persona a base de espiar sus mensajes, sus fotos y sus idas y venidas era completamente diferente de lo que se encontró cuando lo vio en persona.
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