Si algo tenía Disney era la inteligencia necesaria para mostrar un gran encanto personal cuando quería conseguir algo, aunque también poseía un profundo lado oscuro que quedó reflejado en el libro “El americano perfecto”, de Peter Stephan Jungk, que se basó en el testimonio de un ilustrador que trabajó con ‘tío Walt’, como se le conocía familiarmente.
Jung describió a Disney como un racista, misógino y antisemita, que no creó ninguno de sus personajes, y aseguró que en los estudios solo los hombres podían dibujar mientras las mujeres debían limitarse a colorear.
Acumuló críticas al mismo ritmo que éxitos con sus películas y creó todo un imperio que hizo que Disney fuera sinónimo de animación y que mantendría su hegemonía hasta décadas después de su muerte.
SUSCRIBITE a esta promo especial