Por EDUARDO TUCCI
OPINION
Las casualidades juegan su propio partido también en cuestiones futboleras: justo a 12 años de su primera despedida, Carlitos Tevez asumirá hoy la que podría ser su última presentación con la diez de Boca. En medio de una notable expectativa, que ha ido creciendo con el correr de los días, la pregunta que hoy se hacen todos, hasta el mismo Apache, es qué pasará después del partido contra Colón.
¿Se va? ¿Se queda? Nadie sabe qué giro tomará esta historia, que tiene como eje central al ídolo del pueblo boquense. En medio de las dudas, lo que sí estará garantizada es la recepción que le brindará la Bombonera antes, durante y después del partido con los Sabaleros.
En un equipo que se fue sobreponiendo de a poco después de la inesperada eliminación de la Copa Libertadores frene a Independiente del Valle, Tevez tuvo su tarde mágica hace exactamente siete días cuando silenció el Monumental y volvió loco al “Mundo Boca”.
Por esas cosas del destino, un 17 de diciembre de 2004 -12 años ayer- Carlos Tevez jugaba su último partido en Boca, poniéndole punto final a un ciclo brillante con la consagración en la Copa Sudamericana y un gol que resultó decisivo para esa conquista.
Aquella vez, el Corinthians había pagado una fortuna por el Apache. Había llegado el momento del adiós poniendo el punto final a un romance con los hinchas que se extendió con el correr del tiempo. Y la despedida no pudo ser mejor: Carlitos fue el autor del gol que significó la victoria sobre Bolívar, que le permitió al equipo azul y oro ganar la final de la Sudamericana.
Por vez primera en las vitrinas de la Ribera tuvieron que hacer un lugar para la Sudamericana, la segunda Copa más importante a nivel continental que ya había conseguido San Lorenzo y de la cual River había quedado a un paso.
En esa ocasión las cosas no le resultaron fáciles a Boca, ya que en el encuentro de ida el Bolívar se había quedado con la victoria por la mínima diferencia. En el partido revancha la Bombonera asistió a un comienzo arrollador del equipo dirigido por el Chino Benítez, que ya a los 14 minutos de juego estaba en ventaja con gol de Martín Palermo.
Enseguida apareció en escena quien ese día decía adiós y cerraba su primer ciclo en el club de sus amores: el Apache marcó el segundo, el de la victoria, el que dejó la puerta abierta a la vuelta olímpica y el delirio final.
Aquella vez Carlos Tevez se retiró conmovido y con un título debajo del brazo. Hoy volverá a encontrarse con una Bombonera parecida a la de aquel día y frenéticamente decidida a convencerlo para que se quede. ¿Lo logrará?
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