Cansada de la rutina y profundamente desmotivada. Así estaba Florencia Nicolini cuando cumplió su tercer año trabajando en una distribuidora de bebidas de La Plata. Licenciada en administración de empresas, Florencia valoraba ese trabajo, porque era el primero que había conseguido en su profesión. Pero no le alcanzaba. Quería otra cosa. Y entonces se encontró con la pastelería.
Cuenta que comenzó un emprendimiento basado en artículos de pastelería a los que les sumó un elemento especial: cajas personalizadas en las que también se ocupa del diseño gráfico según el gusto del cliente. Y a eso le suma la realización de cáterings para eventos.
Florencia lleva 2 años con sus emprendimiento y dejó su anterior trabajo. Aunque todavía no puede hacer una evaluación cabal de los resultados económicos -para eso se necesitan cinco años, dice- celebra por estos días haber recuperado la motivación.
Con ese espíritu, no deja de prepararse: se formó en los mejores institutos gastronómicos del país y ahora se prepara para completar su formación, en Marzo, en las islas Canarias.
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