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Paolo Gentiloni: a la sombra de Renzi

Por Redacción

A los 62 años, este romano descendiente de la nobleza italiana y que se inició en la política en el comunismo católico, acaba de convertirse en el Primer Ministro que deberá intentar llevar algo de calma a la siempre boluble política italiana. Los analistas lo definen como “moderado” y su detractores de “tibio”. Es periodista, habla 4 idiomas y ahora deberá mostrar que tiene muñeca

Se llama Paolo Gentiloni, nació en Roma hace 62 años y tras la dimisión de Mateo Renzi, cayó sobre sus hombros la nada sencilla tarea de reacomodar la siempre convulsionada política italiana. Hasta la semana pasada era el Canciller de Renzi. Hoy, es su reemplazante como Primer Ministro.

Gentiloni es descendiente de la nobleza, comunista católico en sus orígenes, político y periodista de formación. Se inició en la vida política a través de las luchas estudiantiles, donde se incorporó al Movimiento de Trabajadores por el Socialismo, el cual se integró posteriormente al Partido de Unidad Proletaria por el Comunismo.

Más tarde, abrazó las ideas del pacifismo y el ambientalismo, las cuales defendió como periodista en las revistas ‘Paz y Guerra’ y ‘Nueva Ecología’, en la cual llegó a ser su director. En 1993 pasó a formar parte de las estructuras políticas del sistema como vocero del entonces alcalde de la ciudad capital, Franceso Rutelli, a quien acompañó, en 2001, en la fundación de ‘La Margarita’, partido reformista de centro en el cual confluyeron tendencias de la democracia cristiana, el liberalismo social y la socialdemocracia, que, ras un proceso de alianzas y mutaciones, transitó por diferentes etapas hasta desembocar, junto a otras fuerzas políticas, en la fundación del actual Partido Democrático (PD), donde cohabitan diversas corrientes en lo que aquí se denomina el centro-izquierda. El PD posee la mayoría en el parlamento y su líder sigue siendo Renzi.

Aunque en su juventud se inició en la política en el comunismo católico, luego abrazó los ideales del pacifismo y el ambientalismo, que defendió como periodista

Gentiloni formó parte de la Cámara de Diputados durante cuatro legislaturas consecutivas y fue ministro de Comunicaciones durante el segundo gobierno encabezado por Romano Prodi entre 2006 y 2008.

En algunas de las reseñas biográficas se lo describe como un político moderado, de bajo perfil y muy cercano al primer ministro dimitente por lo que se da por descontado que su gestión al frente del gobierno será una continuación de la de su antecesor.

En su curriculum puede leerse que fue portavoz de Francesco Rutelli, el antiguo alcalde ecologista de Roma, ministro de Comunicaciones en el breve Gobierno de Romano Prodi y de Relaciones Exteriores -como se dijo- en el igual de breve período de Renzi.

Quienes lo conocen no dudan en afirmar que el nuevo hombre fuerte de la política italiana nunca había soñado con verse en nada igual.

Tras el referéndum por una reforma constitucional que dinamitó la carrera de Renzi, los analistas políticos de Itala creían que el nuevo primer ministro podría ser Pier Carlo Padoan, a quien tildaban de “brillante y muy bien relacionado” ministro de Economía.

Las especulaciones, sin embargo, suelen chocar contra la realidad de los hechos. Ni el presidente Mattarella ni el saliente Renzi querían una figura de relieve que atrajese como un pararrayos las iras del Movimiento 5 Estrellas y de la Liga Norte -deseosos de ir cuanto antes a las urnas para aprovechar las secuelas del triunfo del No y el desbarajuste interno del PD de Renzi y de Forza Italia de Berlusconi-, sino un político discreto, de perfil bajo. Y en el Gobierno de Renzi había bastante donde elegir.

Como consignara en su crónicas el diario El País, “el joven exalcalde de Florencia se había encargado de construir un foso de irrelevancia alrededor de su carismática figura. Gentiloni, al igual que el resto de los ministros salvo alguna excepción puntual, adoptaron un papel discreto, casi invisible. De hecho, hubo una ministra -Federica Guidi, relacionada con un caso de tráfico de influencias- que solo visitó las portadas de los periódicos el día de su dimisión”.

Gentiloni, que había apoyado con entusiasmo la llegada de Renzi a la dirección del Partido Democrático (PD), desembarcó en la Cancillería en octubre de 2014 para sustituir a Federica Mogherini, recién nombrada Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores.

El nuevo ministro aprovechó sus buenos contactos con Estados Unidos e Israel -labrados durante su etapa parlamentaria- para establecer una relación de privilegio con el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, en la búsqueda de un Gobierno de unidad para Libia.

De carácter tranquilo y con facilidad para los idiomas -habla inglés, francés y alemán-, va a necesitar más que paciencia y don de lenguas para capear el acoso de la oposición.

“Un coche vacío ha llegado al Palacio Quirinal y de él se ha bajado Gentiloni”, fue la frase con la que la facción más dura de la oposición recibió su designación como Primer Ministro

Apenas conocido que le habían encargado formar gobierno, empezó a recibir un aluvión de críticas. Unas hacían alusión a su bajo perfil político. “Un coche oficial vacío ha llegado al palacio del Quirinal y se ha bajado Gentiloni”, aseguró Luigi Di Maio, vicepresidente de la Cámara de Diputados y unos de los líderes del Movimiento 5 Estrellas.

Para Matteo Salvini, jefe de la Liga Norte, el nuevo Primer Ministro en ciernes solo es “una fotocopia de Renzi”.

Otras críticas aludieron al hecho de que, pese a la gran afluencia de votantes en el referéndum y de la derrota sufrida por Renzi, de nuevo alcanzara el Gobierno un primer ministro no elegido por los italianos, el cuarto en cinco años tras Mario Monti, Enrico Letta y Renzi.

Gentiloni, que apenas pronunció unas palabras de agradecimiento a Mattarella antes de iniciar los contactos para formar Gobierno, tendrá que convivir con la sombra de Renzi, quien en una carta colgada en su página de Facebook dejó claro que se ha ido tan rápido para poder volver antes: “No nos cansaremos de volver a intentarlo”.

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