Los monumentos megalíticos de Europa, que todos los años en el día más corto o más largo del año convoca a multitudes para observar la posición del sol y crear puntos de observación, lo que tradicionalmente es muy masivo en el sitio británico Stonehenge, ahora pareciera tener una convocatoria similar también en Italia.
Es que los peninsulares se disponen a albergar las celebraciones por el solsticio de invierno, un rito milenario que se reedita cada 21 de diciembre.
Desde Piedras de la Mola -en la región de Basilicata- a los megalitos del valle de Belice, en Sicilia, los llamados “calendarios de piedra” de la Tardía Edad del Bronce habrían sido construidos con la misma técnica que los de los británicos.
El de las “Piedras de la Mola” es, justamente, uno de los últimos hallazgos, ubicado en el corazón de la región de Basilicata, en el sur del país.
“Se trata de un afloramiento natural de rocas calcáreas que fue modificado”, explicó el arqueólogo y astrónomo Vito Francesco Polcaro, del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia (INAF).
“Superponiendo una lámina -señaló- con una separación natural en la roca, se puede crear una galería que permite observar el Sol al atardecer, en el solsticio de invierno”.
“El mismo día del 21 de diciembre-agregó- al mediodía el Sol aparece desde el mismo punto de observación, en una pequeña hendidura artificial a la izquierda de la galería, anunciado así el fenómeno que se verificará en la puesta del sol”.
También en el Monte Stella, un macizo que surge en el Parque Nacional de Cilento, en la sureña región de Campania, existe un calendario similar.
Se llama “Preta ru Mulacchio”, que en dialecto cilentano significa “Piedra del Hijo Ilegítimo”, porque era asociado a los ritos de fertilidad.
Otros megalitos de este tipo se hallan en Sicilia, en el Valle de Belice, y datan del año 1.700 antes de Cristo.
Son grandes losas en forma de triángulo que permiten observar la posición del Sol cuando nace el día del solsticio de invierno y el de verano.
El sur de Italia está repleto de estos sitios, casi desconocidos. En Puglia, “el taco de la bota”, hay en Trinitapoli baches cavados en las rocas, alineados en dirección al Sol, que pueden apreciarse tanto en el solsticio de invierno como en el de verano.
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