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Por Redacción

Colas para cobrar y cajeros automáticos

Ricardo Mario Apraiz señala: “Ya es una postal típica ver en algunos bancos en los que se cobra los haberes jubilatorios largas colas, afuera y adentro. Quienes esperan son personas mayores, muchas veces con algún problema físico. Deben tolerar el calor, el frío, la lluvia y el viento. Otro punto no menos importante es la ausencia de baños para el cliente (excepto en casa Central del Banco Provincia). He preguntado por este tema y la respuesta fue calcada (”no se pueden colocar cámaras de seguridad”), como si los ladrones se encontrasen allí para dar el golpe. Creo que ha llegado el momento para que las autoridades bancarias se contacten con las del Ente que abona la jubilación para encontrar una solución a lo anterior. Se podría ofrecer un servicio para el jubilado que lo desee; acercarle sus haberes a su domicilio, aunque muchos no querrán lo anterior por una cuestión de seguridad.

“También las colas se sufren en los cajeros automáticos. Días atrás había una fila de aproximadamente 50 personas para ingresar por la esquina de 6 y 47 a los cajeros automáticos del Banco Provincia. Una mujer policía, recorrió la fila y nos avisó que solo 2 cajeros de los 14 ó 15 existentes, tenían dinero. También padezco la recarga del cajero en Ringuelet (7 y 511), pero pensé que en la casa Central, la cosa sería distinta.”

“Burocracia” previsional

Humberto Guglielmin señala: “El 30 de abril de 2008 inicié en Bahía Blanca mi trámite jubilatorio ante el ANSeS. En marzo de 2011, opté por la Ley 14255 y la documentación pasó al IPS. Mis certificaciones laborales fueron reunidas por una calificada profesional y nunca merecieron observación alguna. Si bien fui inscripto como Profesor el 13 de noviembre de 1971 en la ciudad de Buenos Aires, desde hacía años venía trabajando en escuelas primarias y secundarias. El 30 de abril de 2014 se me comunica mi cese por jubilación sólo en el Colegio Don Bosco de Bahía Blanca, pero debí seguir trabajando en otros dos colegios, públicos, por decisión de sus directivos, ya que no habían recibido notificación de mi cese jubilatorio porque el IPS había omitido enviar mi expediente a la Dirección General de Cultura y Educación, hasta que, de manera casual, se enteraron de mi cese a partir del 1 de abril de 2015. El 25 de noviembre, vi en la página del IPS y aparece allí la ratificación de que soy deudor del sistema por haber cobrado las horas trabajadas en esos colegios públicos luego de mi cese en el Don Bosco. Tengo derecho a no hacerme cargo de las consecuencias de la ignorancia o estúpidez ajenas”.

Jubilados y el impuesto a las Ganancias

Pedro Bollo dice: “Soy uno de los jubilados beneficiados por el proyecto de ley que aumenta el mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. A pesar de esa ventaja, en mi vida he sabido separar las circunstancias que me propician ventajas personales de aquellas cosas racionales y justas. Al escuchar a los diputados de las diferentes líneas peronistas, autoproclamarse defensores de los trabajadores y héroes, me dio una profunda repugnancia. No pude olvidar que estos mismos personajes, que mantuvieron una mayoría parlamentaria por más de una década, que actuaron como una ‘escribanía’ acatando las órdenes de la Presidencia, aprobando iniciativas ejecutivas a ‘libro cerrado’ sin debate y a veces sin saber de qué se trataba, jamás propusieron la más ínfima reducción de este impuesto protegiendo los ingresos de trabajadores y jubilados, cada vez más castigados por efecto de la inflación y sin ajustes del mínimo ni de las escalas. Tampoco movieron ni un dedo para ayudar a los jubilados que debimos iniciar juicios de casi una década para conseguir los ajustes que nos correspondían, y aun así no cumplían con las sentencias judiciales”.

Queja contra ANSES

Martha Devincenzi señala: “Como maestra jubilada en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) hace una década, me siento frustrada por la falta de sensibilidad y la ineficiencia de la ANSsS, tanto durante el anterior gobierno como el actual. Diez años de juicio demandó para que la Justicia, a pesar de las malintencionadas y mendaces triquiñuelas de la ANSeS para evitarlo, me otorgara el 82% móvil en enero de 2016, pagando el retroactivo y actualizando el haber. Creí que ahí había terminado la cosa, pero no es así. ANSeS no ajusta el haber de acuerdo a los aumentos de docentes en actividad, sino que exige que el jubilado presente una certificación del GCABA indicando el nuevo salario: si no, no ajusta como indicó el juez. A eso se suma que el GCABA se toma de 3 a 4 meses en emitir una certificación de algo que figura en sus computadoras y que no debería demandar más de pocos minutos emitir, demorando así el ajuste. Para presentar este papel a la ANSeS se debe pedir turno (otros 30 días), pero este se toma varios meses en ‘estudiarlo’ en el sector ‘Trámites Complejos’ y esto no es una broma y la demora total demanda un año. Y esto se debe realizar cada vez que hay un aumento docente. Increíble”.

Otro reclamo por la jubilación

Susana Mabel Hidalgo: “Me atrapó el título del editorial del diario (fecha 26/11/16) ´No se debería castigar más a los jubilados con penosas colas para poder cobrar´, a lo que agregaría, tampoco con sus magros haberes. Al respecto, quisiera añadir las injusticias que aún padecemos los que pertenecemos a este sector, con referencia a los trámites jubilatorios, sin resolución, que duermen en el Instituto de Previsión Social de la Provincia. En mi caso llevo 8 años desde el inicio del expediente correspo ndiente, a partir de la renuncia a mis dos últimos dos cargos docentes, ejercidos, simultáneamente, en la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia y, en la Dirección de Cultura y Educación.

“Ante la dificultad de lograr agilizar dicha tramitación, he tratado de canalizar por diferentes vías tal situación: nota al actual Presidente de dicho organismo, dos cartas a la Sra.Gobernadora Lic. María Eugenia Vidal -de quien recibí un e-mail, informándome de los logros de esta gestión de Gobierno-, y a la Defensoría del Pueblo). A la fecha , creo haber agotado las instancias. Lo extraño es, que mi trámite jubilatorio, ha sido presentado, en tiempo y forma.según los términos que indica la ley.

“Realmente, es muy grande mi desaliento, pero más aún mi decepción, pues creí que estábamos transitando un verdadero ´cambio´, justo y al alcance de todos. Es de considerar que a nuestras edades, no tenemos demasiado tiempo para esperar.”

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