Fueron el enemigo durante años, el villano perfecto en cientos de películas, sucesores en ese rol de los soviéticos (y reemplazados hoy por el mundo árabe): China ha sido un país históricamente peleado con Hollywood, pero ahora los ejecutivos se han percatado de que es un paso fundamental para el crecimiento de las arcas cinematográficas de la industria estadounidense aliarse con el público chino, el segundo mercado más taquillero del mundo y en vías a convertirse en el primero en algún momento antes del final de la década.
Y un público, además, particularmente abierto a mirar cine estadounidense, a pesar de que ambos países se encuentran en polos geopolíticos opuestos: la taquilla china recaudó 2.750 millones en 2015, y casi todo fue en concepto de filmes norteamericanos.
La alianza entre ambas industrias se ha vuelto una constante en las últimas temporadas, alcanzando casos como el de “Warcraft”
La alianza entre ambas industrias se ha vuelto una constante en las últimas temporadas, alcanzando casos como el de “Warcraft”, un filme mal recibido en todo el mundo excepto en China, el mercado para el cual fue creada la película del cineasta Duncan Jones: en el país asiático existen estimativamente el doble de jugadores del juego de PC en que se basa el filme que en Estados Unidos.
Ahora, una nueva coproducción chino-estadounidense (llega al país en febrero) se convirtió en este fin de semana en el tercer mejor comienzo del año para una cinta en el mercado chino: protagonizada por Matt Damon y dirigida por Zhang Yimou, la película que muestra una China mítica donde la pared titular fue construida para defender al mundo de una serie de impresionantes monstruos, es la más cara de la historia china (costó 150 millones de dólares) pero en cuatro días, y en un sólo país, ya recuperó la mitad al recaudar 67 millones de dólares, sólo detrás de la cinta local “The Mermaid” y “Warcraft”.
La relación entre Estados Unidos y China, sin embargo, sigue siendo compleja: en el país asiático le corresponde a los estudios solo el 15% de la taquilla (frente al 50% que es norma en el mundo) y, además, debido a la importancia que ha cobrado el cine de Hollywood en su cartelera, China redujo el número de estrenos norteamericanos permitidos por año a 34.
CAMBIAR
Por tal motivo, Hollywood debe por un lado pelear por uno de esos 34 lugares sin que las modificaciones realizadas para apelar a la audiencia china alienen al público occidental.
Los cambios en la fisonomía del cine norteamericano en este sentido son evidentes para quienes frecuenten los “tanques” de la industria: los filmes, explica Aynne Kokas, autora del libro “Hollywood en China”, no deben presentar menciones a Tibet o Taiwan, pero principalmente deben dejar de lado toda polémica política. Cualquier muestra de corrupción china es inaceptable, pero tampoco son bien recibidas las cintas que revelan corrupción a nivel político en cualquier parte del mundo (aunque, entendiblemente, si la corrupción es en tierra estadounidense no presenta tantos problemas).
El mayor desafío para Hollywood ha sido refrenar la violencia y el sexo en sus producciones, totalmente inaceptables para un mercado que no tiene permisos según edades: todas las cintas deben ser aptas para un público general.
La violencia eliminó de la cartelera china a cintas como “Suicide Squad”, mientras que son numerosas las películas que no pasan el corte de las 34 por cuestiones políticas, siendo el caso más resonante “Siete años en el Tibet”.
Y cintas potencialmente exitosas como “Ghostbusters”, “Crimson Peak” (de fuerte impronta asiática) o “Piratas del Caribe” han sido bloqueadas por tener fantasmas en su historia: en China es muy importante el respeto por los fallecidos.
En busca de un lugar entre los 34 estrenos, además, las productoras no sólo suelen “ajustar” el producto a la audiencia, sino directamente apelan a la sensibilidad china, sumando estrellas del cine asiático a sus películas y removiendo al villano asiático de sus guiones.
Pero, avisa Kokas, estos son apenas cambios superficiales: “Hay cambios estructurales en la industria mediática estadounidense”, afirma con relación a el fuerte peso que están alcanzando los yuanes de mangates y conglomerados chinos en Hollywood. “Son cambios menos visibles para los consumidores, pero modificarán sustancialmente cómo opera Hollywood”.
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