Nuevas evidencias obtenidas en las últimas jornadas revalorizaron la necesidad de que divulgue el aprendizaje de maniobras de reanimación cardiopulmonar, como método de capacitación de la población para enfrentar distintos tipos de emergencia, en lo que resulta ser un programa digno de ser fortalecido y extendido a todos los sectores sociales ya que se trata de un valioso recurso que permite salvar muchas vidas.
Tal como se informó anteayer en este diario las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte en Argentina. El 33 por ciento del total de las muertes en 2011 (15.272) fueron por esta causa llamada Muerte Súbita (MS), que ocurre cuando el deceso se produce de forma inesperada, sin anuncios previos.
Se estima que si la población estuviera entrenada en técnicas de RCP se podrían evitar la mitad de las muertes. Especialistas del Hospital Italiano de nuestra ciudad plantearon que, si bien no existe unanimidad en cuanto al intervalo que debe existir entre el inicio de los síntomas y la muerte, para definirla como súbita, desde el punto de vista clínico, lo más frecuente es considerar a la que ocurre por causas naturales (lo que excluye accidentes, suicidio, envenenamientos), dentro de la primera hora tras el inicio de los síntomas.
En este contexto, otras fuentes médicas explicaron que la reanimación cardiopulmonar (RCP) es un conjunto de maniobras temporales y normalizadas internacionalmente destinadas a asegurar la oxigenación de los órganos vitales cuando la circulación de la sangre de una persona se detiene súbitamente, independientemente de la causa del paro cardiorrespiratorio.
Como se recordará, hace varios años la Municipalidad decidió capacitar a los nuevos caminantes de la denominada Patrulla de Seguridad Municipal en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP). Se anunció que esos efectivos dispondrían de contacto directo con el 911 y el centro de monitoreo del Municipio (MOPU) para lograr la intervención policial en alguna situación irregular
Está claro que resultan valiosos todos aquellos cursos que enseñan estos tipos de prácticas solidarias. Como se sabe, la mayoría de las situaciones críticas –como los paros cardíacos u otras emergencias de similar gravedad- ocurren fuera del hospital o de cualquier otro ámbito médico, pero casi siempre cerca de alguna persona.
De allí que se haya ponderado, entonces, el hecho de que, más allá de acentuarse el valor de la prevención, resulte primordial que en la sociedad existan agentes entrenados para ofrecer una asistencia básica que permita superar contingencias hasta la llegada del primer apoyo médico.
Y ello ya no sólo ante casos de muerte súbita, sino frente a los diversos tipos de emergencias que puedan presentarse. Una capacitación de más personas en estas técnicas contribuye, sin dudas, a reducir sustancialmente la posibilidad de que se presenten derivaciones trágicas y permite contar con trascendentes recursos de apoyo a quienes, víctimas de algún súbito malestar o de un accidente, se encuentren en esos momentos indefensos e imperiosamente necesitados de auxilio.
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