Los vecinos y comerciantes de 59 entre las calle 13 y 16 van a sumar un deseo a su lista para el brindis de las próximas fiestas: que termine una obra que inició Aguas Bonaerenses hace dos meses y aún naufraga, con una amplia cicatriz en las veredas, situación que genera numerosos trastornos en la zona. Según ABSA, la obra no está paralizada. Para los usuarios, hace varias semanas que no se gente trabajando.
“Entraron al barrio con las máquinas, con intensidad, y un ejército de operarios, pero luego ese movimiento fue disminuyendo y ahora, prácticamente, no se ve a nadie”, dijo uno de los vecinos afectados.
También apuntaron en la zona de 14 a 15, que “rompieron todos los desagües pluviales y cada vez que llueve la situación es muy traumática”.
Además, los vecinos se quejaron porque “hasta que se inició el trabajo, teníamos muy buena presión de agua, pero una vez que comenzamos con esta pesadilla la presión bajó notablemente y cuesta hacer las tareas cotidianas. Ya se hicieron cientos de reclamos a la empresa Aguas Bonaerenses, pero no tuvimos respuesta”, apuntó Ramiro, uno de los usuarios afectados.
En las veredas se puede observar un tajo interminable desde 13 y hacia 16, sólo lo interrumpe el asfalto de las calles transversales a la 59. Ya se produjeron diferentes episodios de caídas de peatones, principalmente adultos mayores y niños, con lesiones de diferente consideración.
“Imploramos que esta obra termine. Al menos que nos reparen los pluviales, porque esta obra inconclusa nos genera muchos trastornos”, agregó otro frentista.
LO QUE DICE ABSA
Según fuentes de ABSA, en la zona está “en ejecución un recambio de cañerías y los trabajos no están suspendidos. Las obras se enmarcan en el Plan Integral de Recambio de Cañerías que ABSA se encuentra ejecutando en varios puntos de la Ciudad y a los cuales, en el corto y mediano plazo, se le sumarán otros”.
“El plan contempla también el reemplazo de las conexiones domiciliarias y la reparación de las veredas que resulten averiadas como resultado de los trabajos”, agregaron en la empresa.
En esta primera etapa, ABSA programó el recambio de más de 25 mil metros de cañerías, lo cual surgió luego del estudio detallado de las zonas más afectadas por las filtraciones o incrustaciones generadas en las cañerías de asbesto cemento o hierro fundido, respectivamente. Esos caños tienen una antigüedad que supera, en algunos casos, los 50 años y son reemplazados por otros de Polietileno de Alta Densidad.
SUSCRIBITE a esta promo especial