Una familia -matrimonio con dos hijos chiquitos- estaba tranquila en su casa de Villa Elvira ayer al mediodía, cuando la sorprendió un par de delincuentes exaltados y violentos. Lo peor del robo tuvo que ver con la amenaza de que se llevarían cautivo a un bebé.
Una mujer cocinaba en su casa de 86 entre 11 y 12. Los dos ladrones habrían entrado por un terreno aledaño y desde ahí sortearon un paredón. Luego, irrumpieron por una ventana que estaba abierta.
Las víctimas quedaron frente a frente con los intrusos y no se pudieron salvar de lo que pasaría. Con pistolas en la mano los obligaron a quedarse quietos. Al hombre le pegaron un culatazo fuerte en la cabeza: la agresión fue del más violento de los delincuentes, que condujo al padre junto con su bebé de un año a un cuarto.
Mientras, el otro asaltante permanecía con la madre y su hijo de cinco años, que se había puesto nervioso. El delincuente le exigía al nene que se callara, según contó la mujer, de 31 años, en una entrevista con EL DIA.
Durante media hora los ladrones revisaron toda la casa. Querían plata y nada los calmaba. En el momento más terrible, amenazaron con llevarse secuestrado al bebé. Todo fue parte de una tortura psicológica que parecía no terminar.
El botín del que se apropiaron incluyó un televisor, una tablet, dos computadoras, los anillos de casamiento de la pareja, una cartera, una billetera y un celular. También arrasaron con el poco efectivo que había.
Todos los elementos los cargaron adentro del auto de la familia, un Ford Fiesta que hasta ayer a la tarde no había sido encontrado abandonado en los distintos rastrillajes hechos.
Las víctimas no fueron testigos de esa parte del asalto: los papás y los nenes quedaron encerrados en un baño, con la puerta sin picaporte. El hombre ensangrentado tuvo que ingeniárselas para abrir el pestillo con lo que encontró a mano, según el relato de su esposa.
La Policía fue a atender la emergencia una vez que fue convocada por el 911. Al hombre lo tuvieron que llevar a que lo curara un equipo médico, para que luego le hicieran otros estudios.
Mientras esperaban la llegada de la división Científica para los peritajes, en la casa se recuperaban del espanto que les tocó padecer. Fue el primer episodio delictivo que sufrieron desde que se mudaron al barrio hace un año.
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