En el primer patrullero en llegar se encargaron de trasladar de urgencia a Tomás Aramayo, que ya lucía “muy pálido” después de soportar una hemorragia por tres cuartos de hora.
En el hospital de Melchor Romero lo operaron y le extrajeron la bala. Los médicos comprobaron que el proyectil le dañó los intestinos y un riñón. Su estado aparentemente era delicado y hasta anoche se encontraba internado, estable.
No hay por el momento ningún rastro de los delincuentes. Se desconoce cómo llegaron, pero está la certeza de que huyeron en la camioneta Ford EcoSport del baleado.
En los procedimientos realizados en la Región, al menos al cierre de esta edición, el vehículo no había sido encontrado.
Mientras tanto, las víctimas conviven con una de las últimas amenazas: “Si llaman a la policía, volvemos”.
SUSCRIBITE a esta promo especial