HECTOR VUCETICH
Físico, Profesor Emérito UNLP
La pregunta del título refleja la admiración que tiene la gente por uno de los científicos más importantes del Siglo XX, cuyos descubrimientos todavía siguen sorprendiendo a la gente y reflejándose en los medios de comunicación. Einstein no disponía de las poderosas herramientas que tenemos los científicos del siglo XXI: computadoras, Internet y programas de cálculo, pero disponía de uno que está al alcance sólo de un puñado de gente: un cerebro poderoso, entrenado y lleno de curiosidad.
Desde 1905 en adelante, Einstein trató de acomodar la teoría de la gravitación, la joya de la obra newtoniana, a su teoría de la Relatividad Especial, que había creado para explicar el comportamiento de la luz. Fue una tarea difícil, porque en la teoría Newtoniana de la gravitación el campo gravitacional se propaga con velocidad infinita, mientras que la Relatividad Especial exige que nada se mueva con velocidad mayor que la de la luz.
La idea central de la teoría General de la Relatividad está contenida en el Principio de Equivalencia. Esta conjetura es una generalización a la vez del principio de relatividad y de la ley de caída de los cuerpos masivos, formulada por Galileo en 1637: Todos los cuerpos masivos caen con la misma aceleración en un campo gravitacional. El Principio de Equivalencia afirma que un sistema de referencia “pequeño” (por ejemplo, un ascensor o un satélite artificial) sumergido en un campo gravitacional se comporta exactamente igual que un sistema de referencia acelerado y, por lo tanto, ningún tipo de experimento físico local puede distinguir entre ambos.
Razonamientos sencillos, basados sobre el Principio de Equivalencia, condujeron a Einstein a formular su teoría de la gravitación como una teoría geométrica: Si todos los cuerpos, incluso los que no se pueden tocar o pesar, caen con la misma aceleración, el campo gravitacional no debe afectarlos directamente. El campo gravitacional debe afectar al espacio-tiempo: lo único que todos los objetos naturales tienen en común. La presencia de un campo gravitacional altera la geometría y todos los cuerpos caen con la misma aceleración porque ésta se origina en los cambios de velocidad inducidos por esa geometría extraña.
Si bien los conceptos de “geometría deformada”, “sistema de referencia” y “campo gravitacional” son abstractos (Einstein tardó varios años en aprehenderlos) los razonamientos son extraordinariamente sencillos, pero llevarlos a cabo exigió creatividad, estudio, constancia y (una cualidad que todavía está mal comprendida) genio para llevarlos a buen término.
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