El conflicto en el Conicet parece tener una sola voz: la de los integrantes de ese organismo o los aspirantes a integrarlos que se oponen “al recorte”. Desde el Gobierno, es poco lo que se ha dicho o se ha hecho para explicar o fundamentar las medidas adoptadas. Así, se ha dejado espacio para que se instale el slogan: “No al ajuste en ciencia”. ¿Se trata de un ajuste o de un criterio más selectivo en la incorporación de becarios? ¿Hay ahora un achique o hubo antes una excesiva incorporación de becarios en tiempos electorales? ¿Se cumplen los propósitos fundacionales e históricos del Conicet con una aceptación masiva de proyectos de investigación sobre temáticas tan dispares como el impacto de Billiken y Anteojito en la niñez o la “democratización de la palabra”? Hay un fuerte debate en las redes sociales sobre curiosos proyectos que se desarrollan en el Conicet (ver recuadro aparte). Pero las preguntas que se formulan no tienen una respuesta que contraste con la voz unificada del reclamo. ¿Y la explicación del Gobierno?
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