“Amo mi cuerpo, soy muy narcisista -le dijo Moria a este diario en una entrevista-. Desde muy chica, mi cuerpo es mi templo, y mi templo es sagrado. Sobre todo amo mi salud, y he hecho cosas para cuidarla: es mi caja de seguridad, mi safety box . Ha sido mi gran aliada para mi carrera maravillosa, para estar sana y no faltar jamás al teatro. Una no es la Mujer Maravilla, pero uno trabaja para eso, para prevenir. Y todo lo de adentro, después lo mandás afuera: siempre me ha gustado mi cuerpo, barroco, con mis formas, no tengo ningún tipo de complejo. Amo ser una mujer real, contundente, siempre lo fui”.
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