El martes a la noche, un quintero quiso evitar que una banda de ladrones entrara a su casa de Etcheverry, y por eso le pegaron un tiro en el abdomen que lo dejó al borde de la muerte. Ayer a la madrugada, en una situación idéntica pero que quedó en intento, un vecino de Abasto sufrió dos heridas de bala.
En 203 y 517, cuando eran aproximadamente las 2, el damnificado “había salido de su vivienda en dirección al baño, que está separado del resto de la construcción”, dijeron fuentes oficiales.
Fue en ese interín que tres asaltantes lo vieron y decidieron ir a abordarlo para entrar en su domicilio y robarle.
Al parecer la víctima se anticipó a lo que vendría y alcanzó a encerrarse de nuevo en su casa, hasta tener la puerta bien cerrada desde el interior.
Los delincuentes forcejearon con él para entrar pero no lo consiguieron. Entonces, uno de ellos sacó un arma y le disparó varias veces.
Según se informó en un reporte, uno de los balazos le rozó al hombre, de unos 30 años, en una mano. Pero el más grave fue la lesión de otro tiro, que “le lastimó el pecho, con orificios de entrada y salida”.
Los ladrones huyeron y los familiares del herido se apuraron en llevarlo al hospital de Romero. Allí fue donde lo asistieron de urgencia.
Fuentes policiales de la zona confirmaron que la víctima estaría fuera de peligro y que en las próximas horas recibiría el alta.
El martes a la noche, a tres familias de 226 y 37 las sometieron con golpes, una picana y las maniataron con precintos. Un joven fue herido de un tiro que lo dejó perdiendo sangre por 45 minutos y que casi le cuesta la vida.
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