Los muebles de jardín suman estilo y confort a nuestros espacios exteriores a la vez que requieren de un cuidado especial para mantener su buen estado y prolongar su vida útil.
Generalmente están hechos de una dureza especial, por eso se utilizan maderas capaces de resistir la intemperie sin problemas. Habitualmente, se usan maderas que tienen alto contenido en aceites que las protegen de la acción de los hongos, por lo que se puede dejar al exterior durante el invierno.
Ahora bien, estos aceites van desapareciendo con el tiempo, por eso, es recomendable realizar un mantenimiento periódico e impregnar de nuevo la madera.
Se sugiere aplicar una mano de aceite a la madera en cada cambio de estación, de lo contrario el mueble podrá resecarse y volverse vulnerable a la acción de los agentes climatológicos.
La madera más común y más utilizada suele ser la teka pero hay que saber cómo es y cuáles son sus características si queremos que se conserven adecuadamente y duren más tiempo.
La madera de teka verdadera procede de la especie Tectona Grandis, de la familia de las Verbenáceas. Proviene de Birmania, Tailandia e Indonesia. Es muy resistente y duradera gracias a las sustancias aceitosas que la componen. Posee un color amarillento o dorado, aunque se suele oscurecer con un tratamiento natural extraído también de este árbol, el aceite de teca. Es una madera de gran finura y fácil de trabajar, de fibra sólida y densa.
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