En plena época navideña, un chico de 18 años esperaba detrás del mostrador de una juguetería a su próximo cliente. Poco después de las 19 del jueves, vio que por la puerta entraron dos jóvenes, aproximadamente de su misma edad. Pero sus planes eran distintos.
Ocurrió en la esquina de 4 y 49. Ambos resultaron ser ladrones que, armados con un cuchillo, redujeron al empleado y lo obligaron a entregar todo el dinero que hubiera en la caja registradora.
Ante una amenaza semejante, la víctima no se resistió y accedió a lo que le pedían. Una notebook que estaba a la vista también fue robada.
Los asaltantes ingresaron justo cuando no había clientes y aparentemente habían planeado el ataque porque “habían pasado caminando más temprano”, según lo que recordó el propio damnificado.
Sin dejarlo encerrado ni golpearlo, los ladrones volvieron a la calle y se fueron corriendo, primero por calle 4 y luego por 48 hasta perderse de vista.
En esa juguetería, un negocio antes dedicado a otro ramo, no había sucedido ningún episodio de inseguridad en el lapso de un año.
Sin embargo, durante 2016 se escucharon reclamos de vecinos y comerciantes referidos a la falta de patrullaje de policías a pie, algo que fue ratificado en el local asaltado anteayer.
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