Parker es, además, una marca, SJP, donde se agrupan muy diversos intentos empresariales que “no siempre”, puntualiza con un gesto, han salido como ella esperaba: un sello editorial, una fragancia (Stash), una línea de ropa y accesorios y otra de zapatos, y lo último, una boutique recién abierta en Washington.
“Soy empresaria desde hace tiempo y lejos de lo que cabía pensar es muy divertido, me gusta porque utilizo ahí una parte distinta de mi cerebro, pero lo que más me gusta -añade- es estar rodeada de gente de la que pueda aprender cosas, gente más inteligente que yo”.
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