Estaba sentado en su banca, ubicada casi al fondo del recinto como para no llamar demasiado la atención, hasta que se dio cuenta que encaraba para su lado Elisa Carrió. Difícil que no la viera, porque estaba vestida con un trajecito amarillo, que le resaltaba el bronceado. Julio De Vido debe haber imaginado lo peor, pero a dos escasos metros de su escaño “Lilita” frenó la marcha para charlar con el diputado Carmona, que integra la comisión de Relaciones Exteriores que ella preside. Como la conversación se extendía, el ex ministro kirchnerista se incomodó y dejó su banca para eludir a quien lo denuncia desde 2004. Ese mismo día negó estar vinculado al escándalo de Odebrecht, pero lo extraño es que lo hizo mediante su twitter cuando aún estaba en el recinto.
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