El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Quilmes ordenó la libertad de Reina Maraz Bejarano, una mujer de nacionalidad boliviana que fue condenada a reclusión perpetua hace 2 años, por el crimen de su marido cuando presuntamente sufría un hecho de violencia de género.
La decisión del Tribunal le otorgará el beneficio de la excarcelación mientras espera la decisión de la sala VI del Tribunal de Casación Penal, ante la cual el defensor oficial ha pedido un cambio de carátula que podría modificar la situación de Maraz Bejarano y dejarla efectivamente en libertad.
El defensor oficial José María Hernández, explicó que “se está tramitando la revisión de la condena, pedimos la absolución, pero también hay un pedido subsidiario para que la carátula sea homicidio simple y que, en caso de que se la condenara, sea al mínimo”.
Esta mujer de nacionalidad boliviana, quechua-parlante, fue detenida en el año 2010 luego del asesinato de su marido y pasó más de un año encerrada sin comprender cabalmente el proceso penal por el cual estaba tras las rejas. En el año 2012, en una de las inspecciones que la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) realiza regularmente en los lugares de encierro, la mujer fue entrevistada y a partir de ese momento, el organismo comenzó a intervenir en el caso.
La Comisión por la Memoria fue la que logró que la Suprema Corte bonaerense le asignara una intérprete de lenguas originarias para que ella pudiera comunicarse con mayor fluidez y comprender con claridad el proceso judicial al que debía someterse.
Se recordará que en 2014 Reina Maraz Bejarano fue sentenciada a cadena perpetua por el Tribunal Oral N°1 de Quilmes, que la encontró culpable del asesinato de su marido Límber Santos, ocurrido en noviembre de 2010.
A dos años de la sentencia, el Tribunal decidió otorgarle el beneficio de la excarcelación.
La Comisión Provincial por la Memoria celebró la liberación de Maraz Bejarano; en tanto espera que “Casación se expida en un sentido favorable para que puedan comenzar a repararse los daños producidos por una condena injusta, arbitraria y discriminadora del mismo tribunal que hoy la libera”.
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