Eleonora Wexler, Mariano Martínez, Isabel Macedo y Federico Amador protagonizan “ADDA, Amar después de amar”, la nueva ficción de Telefe para el prime time, con estreno previsto para el lunes 16 de enero y que promete narrar la historia de la amistad entre dos matrimonios, donde lo prohibido conduce a la tragedia.
“Una historia de amor jugada, adulta, con carga erótica que conlleva cierto riesgo”, según afirma Wexler, de destacada trayectoria en tevé, quien protagonizará esta tira grabada íntegramente con tecnología 4K, de alta calidad cinematográfica, y que cuenta el fuerte vínculo entre dos parejas aparece como disparador de un amor prohibido, capaz de dejar al descubierto una pasada y secreta relación entre dos amantes, una trama que se desarrollada en dos tiempos, con un presente signado por un misterioso accidente de una de las parejas en la ruta .
La bella actriz, tantas veces villana en la pantalla chica, culmina un brillante año laboral, donde realizó además de su trabajo en TV un exquisito unipersonal “La maldecida de Fedra” (se pudo ver en La Plata) y rodó el filme como “Amateur”, de Sebastián Perillo.
En medio de esa maduración como actriz, Eleonora decidió, sin embargo, volver a la pantalla chica, seducida por un proyecto donde “si bien tiene los los condimentos habituales del genero (pasión, lealtades divididas, traiciones), este es un cuento trágico. Estos elementos bien dirigidos permiten que el relato escrito por Erika Halvorsen y Gonzalo Demaría, dos autores procedentes básicamente del mundo literario y teatral, se despliegue con potencia”.
Halvorsen escribió y dirigió varias puestas, además del libro “El hilo rojo”, que fue llevado a la pantalla grande de la mano de Eugenia “La China” Suárez. Demaría, por su parte, es el responsable de la comedia “Tarascones”, dirigida por Ciro Zorzoli y que este año hizo funciones en el Cervantes a sala llena, con una escritura en versos de distintas métricas. Con estos autores, “insiste” Wexler, “no se trata de una forma clásica de contar. Justamente esa dinámica capaz de conformar el riesgo de la propuesta, desde lo conceptual y lo estético, me fascinó”.
MUJER Y DOLOR
En la serie, la intéprete se pondrá en la piel de “Carolina, una temperamental ama de casa, casada con Mariano desde hace tiempo, con dos hijos divinos adolescentes, criada en el campo, pero actualmente vivo en la ciudad, ya que mi esposo ahora se dedica a la construcción, pero antes fue policía. Los dos pertenecemos a una clase media laburante, pero mi vida, como la del resto de los protagonistas se modifica rotundamente al conocer a la familia Kaplan, una pareja integrada por Isabel, Federico y sus hijos. A partir del cruce, cambio por completo, comienzo a reencontrarme como mujer, estaba bastante relegada, tomada por los hijos, pero a través de estos nuevos amigos me reconecto con aspectos vitales, como volver a enseñar tango, una actividad que me apasiona, pero que como otros aspectos de mi personalidad estaban aletargados hasta el encuentro con estas personas que parecen facilitar ciertas cuestiones”.
En medio de esa maduración como actriz, Eleonora decidió, sin embargo, volver a la pantalla chica,
Carolina se reencuentra así con un pasado “imbricado con el dolor provocado por el accidente sufrido en la ruta por una de las parejas, una situación terrible capaz de disparar interrogantes y dejar al descubierto miserias, cabos sueltos, asuntos que aparentan ser azarosos pero luego no lo son. Los dos matrimonios como tales se conocen debido a la escolaridad de los hijos, pero mi personaje previamente había coincidido con Damián (Amador) durante una feria gourmet”.
SOBRE TABLAS
Wexler consiguió grabar la tira, de 70 capítulos, antes de que terminara el año, abriendo así la agenda para “los ensayos de “Umbrío”, del catalán Josep María Miró, con dirección de Luciano Suardi, que empiezan a fines de enero”.
Así, la actriz volverá a subirse a las tablas la temporada siguiente, un ámbito que, afirma, es su gran amor: “Disfruto mucho trabajar en tele, tuve personajes que valoro, me genera emoción. Por ejemplo, en enero comienzo a grabar una miniserie de Underground para Telefe, “Un gallo para Esculapio” con dirección de Stagnaro y me encanta. Pero el teatro es mágico: su vuelo me transporta, palpitar la vibración del publico ahí nomás, la energía, el misterio generado en cada función te afecta de una forma especial, única”.
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