Roberto Rojas -50- es la segunda generación de bolivianos que vive en la Región. Sus padres llegaron del país vecino tras trabajar en la zafra y en las plantaciones de tabaco del norte argentino. El, que nació en Colonia Urquiza, de joven se dedicó primero a la albañilería y las changas, hasta que se volcó, como muchos de sus paisanos, a la venta de frutas y verduras. Montó primero un local propio, pero pequeño, en otra zona, hasta que el negocio creció e inauguró, hace diez años, el actual, en la esquina de 20 y 60. Rojas y su mujer Cristina -49-, que sí llegó desde Bolivia siendo muy chica, se ocupan de ir y venir a los mercados, tanto el Regional como el Central, en la capital federal, y de cargar y descargar del camión la mercadería. Son sus hijos, Milton -26- y Emmanuel -20- quienes están al frente del mostrador. “Hace como veinte años que transitamos este negocio. Es duro, porque nuestro trabajo empieza a las once de la noche y termina a la madrugada. Por eso son nuestros hijos los que atienden durante el día”, contó.
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