El presidente de EE UU, Barack Obama, y el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, dieron ayer, juntos, un mensaje de reconciliación en una visita inédita a Pearl Harbor, en Hawaii. Sin embargo, el líder nipón no pidió perdón por el masivo ataque que hace 75 años forzó la entrada de EE UU en la II Guerra Mundial. “Ofrezco mis más sinceras y profundas condolencias para todos aquellos que se convirtieron en víctimas de la guerra”, aseguró Abe y pidió a japoneses, estadounidenses y al mundo entero: “Nunca debemos repetir los horrores de la guerra otra vez”.
En un mensaje conjunto con Obama, con el USS Arizona memorial que acababan de visitar de fondo, el premier japonés expresó su “sentida gratitud a EE UU y al mundo por la tolerancia que le mostraron a Japón” y sostuvo que su país “logró sobrevivir y recuperarse de la guerra” gracias a la ayuda de EE UU. “Bajo el liderazgo de EE UU, Japón logró disfrutar de paz y prosperidad”, aseguró el líder nipón, quien destacó que la alianza entre los dos ex enemigos de la II Guerra Mundial nunca fue tan fuerte. A su lado, Obama también celebró la relación bilateral y sentenció: “En las buenas y en las malas, siempre hemos estado juntos”.
El mandatario estadounidense le dio la bienvenida a su par nipón -”como el pueblo de Japón siempre me dio la bienvenida a mí”- y utilizó el ejemplo de la relación con Japón, su paso de enemigos a aliados, para enviar un mensaje que, según destacó, sigue siendo muy actual y necesario. “La presencia del premier Abe nos recuerda lo que es posible entre los pueblos, entre los líderes. Tenemos que evitar las ansias y el impulso de demonizar al diferente”, aseguró Obama, en un mensaje que pareció hacer referencia al discurso xenófobo y racista con el que ganó la Presidencia el mes pasado el magnate republicano Donald Trump. “Hay más para ganar con la paz que con la guerra”, concluyó el mandatario, en un breve discurso.
Uno de los momentos más emotivos del recorrido fue cuando los dos líderes visitaron el sitio conmemorativo USS Arizona Memorial, una enorme estructura blanca suspendida sobre los restos de un buque destrozado durante la batalla, que terminó con 2.403 estadounidenses muertos. Allí ambos depositaron ofrendas florales.
La visita de ayer tuvo un tinte similar al encuentro de los dos líderes en mayo pasado en Hiroshima, cuando Obama se transformó en el primer presidente de EE UU en pisar esa ciudad, totalmente reconstruida tras el ataque nuclear de Washington en 1945. En esa oportunidad Obama tampoco pidió perdón por la bomba atómica dejó 140.000 víctimas fatales, incluidos los muertos semanas, meses y años después, por heridas relacionadas con la explosión.
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