A las 5 y media de la tarde de ayer, en un kiosco que abre las 24 horas y a través de una ventanita, un delincuente encañonó al encargado y amenazó con pegarle un tiro si no le daba todo el dinero y algo de mercadería. Asustado por la advertencia, el joven que estaba del otro lado del mostrador acató las órdenes sin intentar resistirse.
Sin dejar de mostrar sus manos, tomó una bolsa en la que metió la plata que había en la caja registradora y otros elementos, en una secuencia que no duró más que unos cuantos segundos y registró la cámara de seguridad del local.
Ocurrió en el kiosco de 60 entre 1 y 2, un barrio que se mantiene movilizado contra el delito y cuyos representantes se reunieron esta semana con autoridades municipales y provinciales, acordando algunas medidas.
“Desde el ministerio de Seguridad nos comunicaron que este fin de semana iban a mandar motos del Conurbano para prevenir ataques de motochorros”, dijo Daniel, uno de los vecinos que participa de las asambleas que realizan cada jueves desde hace 19 meses.
El vecino se mostró conforme con los anuncios, aunque lamentó que los hechos “sigan pasando” y prometió que, si no hay soluciones, “marcharemos con otras asambleas de seguridad hacia la Gobernación”.
En cuanto al asalto de ayer, la filmación que circuló por las redes sociales permite ver a un ladrón absolutamente tranquilo, que espera acodado en la vantanita del kiosco a que su víctima termine de acondicionarle el botín. Y se va caminando, igual de tranquilo. “Esto es cosa de todos los días en el barrio El Mondongo”, cuestionaron.
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