NUEVA YORK.- El presidente electo Donald Trump habló ayer con la presidenta de Taiwán, en una acción que seguramente molestará a China.
Es sumamente inusual, quizá sin precedente, que un presidente o un presidente electo de Estados Unidos hable directamente con un líder de Taiwán, una isla autogobernada con la que la nación norteamericana rompió relaciones diplomáticas en 1979.
Washington ha proseguido una política denominada “una China” desde 1979, cuando cambió su reconocimiento diplomático de China del gobierno de Taiwán al gobierno en la parte continental. Bajo esa política, Estados Unidos reconoce a Beijing como representante de China pero mantiene vínculos no oficiales con Taiwán. Un comunicado del equipo de transición de Trump señaló que éste habló con la presidenta taiwanesa Tsai Ing-wen, quien le ofreció sus felicitaciones. No está claro quién inició la llamada.
“Durante la conversación, ellos señalaron los cercanos vínculos económicos, políticos y de seguridad entre Taiwán y Estados Unidos. Trump también felicitó a Tsai por haberse convertido en presidenta de Taiwán a inicios de este año”, agrega el comunicado.
Una fuente taiwanesa con conocimiento directo de la llamada confirmó que ésta ocurrió. La fuente solicitó no ser identificada debido a que no estaba autorizada a hablar sobre el asunto antes de que Taipéi emita un comunicado oficial.
La llamada telefónica del viernes es el ejemplo más extremo hasta ahora de la forma en que Trump ha despreciado las convenciones diplomáticas desde que ganó la elección presidencial el 8 de noviembre. Al parecer ha emprendido llamadas telefónicas con líderes extranjeros sin la orientación habitual del Departamento de Estado.
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