Reynolds también supo ser una de las primeras mediáticas: se casó en tres ocasiones, pero su gran amor fue el primero, el cantante Eddie Fisher, padre de Carrie y Todd, con quien se unió en 1955 y duraron hasta 1959. En su libro de memorias contaba que fue el hombre con quien primero mantuvo relaciones íntimas a la edad de 23 años.
También confiesa en su libro que, cuando murió el productor Mike Todd, segundo marido de Elizabeth Taylor que falleció en un accidente de aviación, ella y su esposo fueron a consolarla (era íntima amiga de la familia) y, precisamente fue allí, cuando Eddie se prendó de la londinense de ojos cautivadores entre azules y violetas. A pesar de todo, con el paso de los años Liz y Debbie volvieron a recuperar la amistad.
Su segundo marido fue el empresario del calzado Harry Karl, se arruinó y, de paso, perdió la fortuna de Debbie por problemas con el juego. “Todos mis esposos me robaron todo, el único que no se llevó nada fue Eddie, pero tampoco pagó ninguna manutención para los niños”, confesaba la actriz.
El tercer matrimonio fue con Richard Hamlett, con quien se casó en 1984 y que le duró diez años, aunque su vida económica sufrió varios reveses, como cuando quebró un hotel-casino que adquirió en Las Vegas o cuando no funcionó la creación de su propio museo en Hollywood.
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