Como si se tratara de una marca cuerpo a cuerpo, hay hinchas de los dos clubes de la Ciudad que salen a pintar distintos barrios con la misma euforia con la que se disputa un clásico. Sin embargo, esa adhesión a los equipos locales deja su impronta de vandalización en postes, árboles, paradas de micros y paredones, convirtiendo al espacio público en rehén de una guerra de pintadas.
Por caso, el último miércoles los vecinos de la zona de avenida 66 y boulevard 84 vieron el desembarco de un grupo de 20 simpatizantes de Gimnasia que en unos pocos minutos dejó el barrio de color albiazul.
“No se salvaron ni los carteles, pintaron los árboles, los postes, todo lo que estuvo al alcance”, dijo un vecino que agregó que una persona de la zona informó lo sucedido a la policía, pero no se detuvo a nadie, ni se decomisó la pintura para evitar futuras pintadas.
Como si se tratara de una pulseada, en otro sector de la Ciudad se impusieron los colores rojo y blanco de Estudiantes y no fueron pocos los vecinos y comerciantes que se pusieron a hacer cuentas para calcular cuánto les costará blanquear los frentes y paredones.
Una de las zonas que mas se pintó de albirrojo fue la del colegio Albert Thomas, en 1 y 58 y los alrededores. También se dejó la marca con esos colores en las paradas de micros, cordones, árboles y postes del alumbrado público.
En la zona de 38 de 14 a 17, los hinchas de Estudiantes arrasaron con los nomencladores, frentes de viviendas, persianas de locales comerciales y en el barrio de Plaza Malvinas los colores de Gimnasia están grabados en las rampas, postes de luz y columnas de los semáforos.
Ante la modalidad de las pintadas que afecta cada vez a más vecinos y comerciantes, tiempo atrás se realizaron incluso reuniones entre autoridades municipales y representantes de los clubes para desalentar esta práctica, pero sin resultados.
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