Gimnasia avanza con la idea de hacer un concurso de acreedores, frente a las deudas millonarias que tiene que afrontar y ante la posibilidad de que se ponga en riesgo el valioso patrimonio que posee. Tal como aseguró su presidente Gabriel Pellegrino, en caso de considerar que alguno de los acreedores que tiene el Club pueda pretender ejecutar la totalidad o parte de alguna de las propiedades de la Institución, como Estancia Chica, El Bosquecito, el estadio del Bosque o la Sede de calle 4, la Comisión Directiva optará por esta figura (ver páginas 2 y 3).
Esta situación que atraviesa el Lobo no es nueva en el fútbol argentino. De hecho, muchos clubes atravesaron situaciones similares en los últimos tiempos. Algunos llegaron a concretar el concurso de acreedores y otros, como Racing en su momento, fueron mucho más allá y terminaron en una quiebra.
Poco tiempo atrás, por ejemplo, una acuciante situación financiera terminó ahogando a Quilmes. Con una deuda presuntamente superior a los $ 200 millones, el club que tuvo a Aníbal Fernández como presidente entre 2013 y 2016 se presentó a un concurso de acreedores.
La convocatoria fue presentada por un estudio jurídico y en principio buscó que no afecte la actividad del club, que logró seguir disputando normalmente sus partidos en el torneo de Primera División, junto con el resto de sus actividades cotidianas.
El objetivo de esta medida tomada en Quilmes (tal cual es evaluada por estas horas por la Comisión Directiva de Gimnasia) fue la de analizar y auditar la deuda para reestructurar el escenario financiero de la institución. Luego, la idea fue presentar una propuesta de pago a los acreedores.
Otro caso para citar es el de Instituto de Córdoba. A principios de 2016, ese club elevó el pedido de concurso de acreedores ante el Tribunal de feria. La deuda del club por entonces, de acuerdo al último balance presentado, estaba estimada en 59 millones de pesos.
En esa línea, otros tantos clubes de Primera División y el fútbol del ascenso han pasado por situaciones similares en las últimas dos décadas, por ejemplo. Y buscaron refugiarse en la figura del concurso de acreedores para evitar la pérdida o ejecución de patrimonio frente a deudas millonarias. Pero esto no es algo que se da únicamente entre los clubes del fútbol argentino. De hecho, por citar un ejemplo, la Unión Argentina de Rugby pasó por esta situación.
En 2006, la UAR anunciaba que por decisión de su Consejo Directivo se procedió a la presentación en concurso preventivo de acreedores en Tribunales Comerciales de la ciudad de Buenos Aires. La difícil situación financiera que vivía la Unión por entonces, a partir del embargo de sus cuentas bancarias dejó a la UAR obligada a adoptar este recurso de modo de preservar su patrimonio y preservar asimismo los intereses de los demás acreedores.
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