Con respecto a su vida personal siempre se ha declarado admirador de las mujeres y numerosas han sido las relaciones sentimentales que se le conocen. En su autobiografía deja algunas frases con personajes célebres como, por ejemplo, sobre Lauren Bacall, de quien dice: “Sospecho que experimentaba por mí una especie de enamoramiento de colegiala”.
También menciona en ese libro a Marlene Dietrich, de la que comenta que era “muy afectuosa” con él, “incluso en el sexo”; y también menciona sus relaciones con Mia Farrow, Lana Turner, Gene Tierney, Rita Hayword o Joan Crawford. La flor y nata de las actrices de aquella época del Hollywood dorado.
La primera vez que se casó fue en 1943 con Diana Dill, la madre de su hijo Michael con quien también tuvo a Joel, una actriz estadounidense nacida en las Bermudas y que realizó a lo largo de su carrera medio centenar de filmes, algunos coprotagonizados por Kirk. Su matrimonio duró hasta 1951.
En 1954 volvió a contraer nupcias, en esta ocasión con quien sigue siendo su esposa, Anne Buydens, actriz, filántropa y productora belga-estadounidense nacida en Alemania, con quien ha tenido otros dos hijos: Peter y Eric Anthony, el primero nacido en 1956 y el segundo en 1958, éste último uno de los grandes dramas que ha sufrido Douglas, porque falleció en 2004 en su apartamento de Nueva York, según informes policiales por un exceso de alcohol y medicamentos.
Y de esta manera, siempre con los focos muy cerca, el gran Kirk Douglas, una de las últimas figuras de la época dorada de Hollywood, se hace centenario, un actor que podría suscribir la frase que firmaba el protagonista de uno de sus mejores filmes cuando le preguntan: “¿Temes a la muerte, Espartaco?”, a lo que respondía: “No más que a la vida”.
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