Macri se mostró riguroso respecto al objetivo del “retiro espiritual” que dispuso durante tres días junto a los ministros de su gabinete en el complejo turístico de Chapadmalal donde casi no hubo momentos de distensión. Desde el jueves, muy temprano, los 35 ministros y funcionarios desde las 8 escuchaban las disertaciones en el quincho del mirador, junto al mar.
El viernes durante la cena, que abrió con picada de fiambres, pistachos, almendras y aceitunas y siguió con un asado de varios cortes, los funcionarios se esforzaban para diagramar una propuesta de “cómo llegar más claro con la gestión a la gente”, de acuerdo a lo comentado por uno de los voceros.
Algunos funcionarios decidieron romper con la regla de lo estricto para jugar un partido de ping-pong o al truco, pero no más allá de la medianoche.
Ayer cerca de las 13, tras la conferencia de prensa, el helicóptero presidencial levantó vuelo rumbo al aeropuerto de Camet para el regreso.
El mismo escenario fue utilizado por otros presidentes como Carlos Menem en enero de 1997 cuando presidió cumbre del Partido Justicialista o Raúl Alfonsín aunque sólo para descanso. También Fernando De la Rúa y Cristina Fernández utilizaron el chalet de veraneo para estar junto a su familia.
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